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La Fundación ‘Entre dos Tierras’, una de las más importantes de Santander y que ha brindado ayuda a más de 5 mil familias venezolanas, recibió una visita inesperada la mañana de este jueves 31 de enero.
A su residencia, ubicada en la calle 18, número 28-56 en el Barrio San Alonso, Bucaramanga, arribaron las autoridades municipales en compañía de la Policía Nacional y la Gobernación de Santander para informarle a Alba Pérez, directora de la fundación, que tenía una orden de suspensión y que no podía entregar más alimentos a la comunidad venezolana hasta que cumpliera con la entrega del permiso de orden territorial y los documentos de Sayco y Acinpro.
No obstante, la sorpresa no fue solo para Alba sino para los más de 300 venezolanos que estaban en el sitio esperando a recibir su plato de comida, el cual, de acuerdo con ella, es en muchas ocasiones lo único que comen.
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“Esto es ridículo. Las autoridades llegan y nos dicen que tenemos una orden de suspensión y no podemos entregar alimentos. Por dios, nosotros funcionamos desde finales de agosto del año pasado (2018) y nunca nos habían dicho nada”, expresó Alba Pérez a El Espectador.
Debido a esta situación, la Fundación ‘Entre Dos Tierras’ tuvo que cerrar sus puertas después de entregar un plato de desayuno a 350 venezolanos. “La cara de ellos era de preocupación y yo los entiendo. Es decir, ¿qué van a hacer estos cientos de venezolanos ahora?”, indicó.
¿Por qué la visita?
Diana Parada, la comandante del CAI de San Alonso, Bucaramanga, afirmó a este medio que realizaron dicha visita a la fundación, pues la ciudadanía de San Alonso se estaba quejando de la presencia de los de venezolanos.
Al respecto, Alba argumentó que deben entender la situación de estas personas porque “miles de ellos abandonan Venezuela cada día. La ruta que realizan cuando dejan el país, si no se quedan en Cúcuta, es bajar hasta Bucaramanga, aquí es donde yo los espero para ayudarlos”.
Después de la visita y ante el inconformismo de la ciudadanía que calificó el acto como “insólito”, las autoridades se comunicaron con Alba para infórmale que no era cierto la suspensión.
“No entiendo de dónde salió la orden de suspensión. Lo único que hicimos fue ir al sitio y decirle a Alba que debía cumplir con ciertos parámetros, pero nunca dijimos que no podía seguir entregando alimentos”, afirmó la comandante Parada. Por su parte, Alba dijo que la situación se arregló debido a la ayuda de la comunidad quien denunció el hecho.
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