Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Es inquietante la forma en que la Canciller Alemana Angela Merkel va sacando pecho ante Francia e Italia, pues sabe que dependen exclusivamente de ella.
Triste cuando el destino de una Nación lo definen extranjeros y peor cuando el grillete es económico. Sin embargo, Alemania también es consciente de su papel en la actual coyuntura como salvadora de la Eurozona y mal que bien su fuerte postura va dando frutos, ya que, además de lograr poco a poco alinear a los demás Gobiernos involucrados hacia reglas fiscales de estricto cumplimiento, también ha logrado un suave aterrizaje del Euro que se acerca a niveles de 1.25 por dólar facilitando, con la debilidad de esa moneda, que la actividad exportadora de la región mejore y ello sea un estímulo para su debilitada economía que arranca este año con el fantasma de una inevitable recesión.
Pero como perro viejo que late echado, Europa amaga con restricciones a las compras del petróleo iraní, por orden de Estados Unidos, quien en últimas, por intermedio de sus aportes e injerencia sobre el Fondo Monetario Internacional, tendrá que ayudar en el salvamento económico del Viejo Continente. Como viejo zorro, Europa talla por el lado iraní, mientras que el Secretario del Tesoro norteamericano llega a China, no solo a pedirles solidaridad con el embargo a Irán, sino también a tallarlos por la forma desleal con la que manipulan su moneda, el Yuan, el cual artificialmente se mantiene devaluado para seguir creciendo con base en exportaciones, mientras su mercado interno se robustece.
En este escenario, además de un dólar débil, la vieja Europa enfila baterías para debilitar estructuralmente el euro, bloqueando esos mercado para exportaciones no tradicionales de países como el nuestro, que necesitan crecer no solo en ventas de materias primas, sino en manufacturas y demás bienes intensivos en utilización de mano de obra. La pelea se da en el frente cambiario y la revaluación del peso colombiano, con la que recibimos el año, es apenas la cuota inicial de la cuenta de cobro que la crisis económica de los países desarrollados le están pasando a países emergentes como el nuestro y que equivocadamente creen que van por el camino correcto, sin considerar la existencia de burbujas insostenibles.