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Desiderata para el 2012

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NO SOLAMENTE LOS MAYAS HAN HEcho «profecías» sobre los cambios extremos que podría sufrir la especie. En las entrañas mismas de Occidente, los visionarios han observado la dinámica de las estructuras del poder económico y político, y han llegado a conclusiones apocalípticas iguales.

Hace unos días, releyendo al genial William Burroughs, el líder de la generación de los sesentas, encontramos conceptos que hoy resurgen. Dice, hace cuarenta años: “…los ciclos mortales de superpoblación, de contaminación, de agotamiento de recursos, de radioactividad y conflictos forman una escalada ascendente hacia el cataclismo final… nos vemos amenazados por una mayoría de ineptos que imponen a la fuerza sus bestiales, intransigentes y estúpidas opiniones sobre los demás. Para esta gente la idea misma de mutación es el sacrificio más extremo. Son los perros guardianes que harán lo posible para mantener a la raza humana en un estado de evolución detenida hasta que ese proyecto (de revolución industrial y consumismo) acabe por desaparecer… Grandes núcleos de población urbana que siguen dependiendo de una maquinaria industrial que funciona gracias a una maquinaria burocrática invisible que proporciona alimentos y servicios…”.

Y así continúa su discurso, que se podría poner en boca de  los profetas Mayas. Porque es evidente que hay cambios y que habrá muchas cosas que tendrán su Apocalipsis si seguimos vendados hacia el desfiladero.

Lo  cierto es que las nuevas visiones de un futuro están todas fundadas en un cambio de conciencia. ¿Pero qué es eso de un cambio de conciencia y de una evolución del pensamiento-sentimiento? Los cambios de conciencia ocurren cuando el individuo hipnotizado recuerda que forma parte de un Gran Todo. Generalmente el contacto con la naturaleza, el cultivo de una disciplina espiritual, el servicio a los demás, entre otras, producen el salto cuántico que conduce a un estadio superior del ser humano.

Por lo anterior, y como parte del desiderata (conjunto de cosas que se echan de menos y que se desean) para el año del dragón, las prioridades serían: incrementar la defensa del entorno y contactarse a menudo con los elementos que componen la física del mundo; y los deberes de consumo responsable como pelear por una alimentación sin  transgénicos y por el agua limpia y de propiedad comunal. Sigue en la lista el trabajo del espíritu, ya sea con disciplinas como la meditación o el yoga, diseñadas precisamente con la intención de trascender la esclavitud sin dejar de actuar en el mundo de las formas. El servicio a los demás —como opuesto a la carrera de ratas del sistema dominante— es también una fuerza poderosa que transforma al individuo y a su prójimo y permite un trabajo comunitario eficiente y enriquecedor. A este respecto es curioso, y probablemente una coincidencia, que el año 2012 haya sido designado por la ONU como el año de las Cooperativas.

El deseo es que cada ser humano encuentre la manera de recobrar su sensación de pertenencia a un universo ilimitado y logre en su trabajo cotidiano transformarse y mejorar a su medida el mundo.

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