Publicidad

El país del Sagrado Corazón

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Si algo tiene nuestro país y su gente es que lucha ante la adversidad y sale adelante. Este no ha sido un año fácil, pero continúa el optimismo de que el próximo año será mejor.

Primero, la lluvia que no ha parado en todo el año y ha causado estragos, no sólo con la inundación de vías y casas, sino que además ha causado derrumbes tanto en la ciudad como en el campo, lo que ha hecho complejo el tránsito vehicular que en épocas decembrinas es fundamental, para el tránsito vacacional, pero además para el transporte de mercancías. Igualmente, la lluvia ha creado graves problemas en la producción agrícola, que ha disminuido sustancialmente y ha llevado a un incremento excesivo de los productos agrícolas de la canasta familiar. Esto lleva a reflexionar sobre las necesidades de prevención de inundaciones en el campo, pero igualmente sobre el diseño y construcción de la infraestructura, pues se ha visto que no es la apropiada. Es necesario un mayor control sobre las obras, tanto las públicas como las privadas, como sucedió en la carrera 11 con calle 98 en Bogotá. A pesar de todos los problemas, seguimos adelante y esperamos con paciencia que todo va a ser mejor.

A los problemas ocasionados por la lluvia, especialmente en la infraestructura, se les ha sumado la ineficiencia en la ejecución y la corrupción. Comparado con las obras en otros países del mundo, Colombia paga caro todo y algo debe estar mal. Por eso la gran cantidad de inversionistas que están llegando a Colombia explorando posibilidades; en Turquía, por ejemplo, un kilovatio cuesta siete centavos de dólar y la última contratación en Colombia fue de 12 centavos. Hay algo que no está bien. Lo que sí se ve es que cuando, por ejemplo, en una Alcaldía se invierte bien, como Medellín y Barranquilla, donde no han existido estos problemas, las obras se ven y la ciudad avanza. Los temas de corrupción se han vuelto tan comunes que lo peor es que la gente se acostumbra y dice: que roben, pero que hagan las obras. La expectativa de nuevos alcaldes y gobernadores son buenas pues es un nuevo comienzo y todos esperan que lo hagan mejor que el anterior.

Ante el desempleo, todos esperamos que la nueva inversión extranjera, los proyectos de vivienda, la minería, el turismo y la infraestructura deban ser motores en el desarrollo. Si el desempleo baja a un dígito, si se aumenta la inversión social, ayudará a la inseguridad, que continúa siendo el más grave problema en nuestro país; los posibles diálogos de paz con la guerrilla ante los triunfos de las Fuerzas Militares se ven más factibles y próximos.

Son muchos los problemas, pero al llegar Navidad todos creen que las cosas serán mejores y hay que esperar hasta el próximo año y por ahora rezarle al Sagrado Corazón para que pare la lluvia e ilumine a los que llegan.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido