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Esto del personaje

Lorenzo Madrigal
18 de diciembre de 2011 – 06:00 p. m.

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Es una costumbre fatua y acaso divertida la de escoger cada año, en el país o en el mundo, al personaje del año.

Hablemos de Colombia. Aquí siempre es personaje el presidente de la República, por su reiteración mediática. Somos inevitablemente un país presidencialista y, si no lo fuéramos, de todos modos la sociedad buscaría sus líderes y, entre éstos, a uno solo, digámoslo así, al egregio.

Descartado el señor Santos, quien innovó una política de acercamientos, de atenuar tensiones, excitándolas sin querer con su antecesor, pasemos a otros. Precisamente al antecesor. En efecto, el expresidente Uribe se estrenó como opositor, perdió elecciones, utilizó un instrumento novedoso para llegar al público y desvió la política hacia el computador, que poco manejaba y ahí está, sin quererse ir de la escena.

Sin embargo, al personaje no se lo busca por algo negativo, sino por lo que induce al optimismo, en medio de tantos pesares. Es un mecanismo de defensa de la sociedad. Por ejemplo, en el dos mil uno, nadie iba a considerar a Bin Laden como personaje siniestro, sino al alcalde de Nueva York, quien enfrentó el reto del nueve once. Y así.

Sigamos con nuestro país, sin ser exhaustivos. En un sector político que lo tiene de precandidato presidencial, el hombre es Alejandro Ordóñez, quien, saliendo del cotarro uribista, se ha mostrado firme y eficiente, aunque en temas siempre discutidos. Ese tampoco.

Una gran mujer bien podría ser el personaje en Colombia y es, como cualquiera lo imagina, la fiscal, doña Viviane Morales, muy dueña de sí, valiente y puesta en su sitio, algo desdibujada últimamente por las sospechas que despierta la influencia de su esposo, no comprobada ni comprobable. Por algo los clérigos no se casan, porque manejan muchos secretos de confesión.

No hay que creer en los que eligen como personaje del año a un grupo, a una institución, aglomeración, o cosa parecida. Descartados, pues, los indignados. No. Personaje es alguien individualizado, un hombre o una mujer, y pare de contar y de hacerle extensiones al tema. Personaje no es el paisaje ni el general invierno ni una campaña militar.

Tampoco parecería ser personaje destacado alguien demasiado oculto o desconocido. Se trata de un puntaje, éste sí, como pocos, popular, y es asunto frívolo. Un científico, un meritorio arzobispo, como el de Bogotá, precisamente por su discreción no podría serlo y peor si está desdibujado por vociferantes asesores, savonarolas de la especie.

En el deporte no veo directores técnicos que no hayan caído ni grandes triunfos personales, sin demeritar Falcaos ni James. El mundial se hizo, pero de ahí no se pasó. La ciudad no estuvo lista, como se sabe y por lo que se sabe.

Dejemos el año sin personaje. Bonito así. Y sin dibujitos, ni más faltaba.

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