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Así lo señaló el gerente de la concesión Coviandes, Héctor Alvarado, quien explicó que el gran obstáculo es el mal tiempo, que no permite atender la emergencia como se debe.
“Cuando todo estaba previsto para reabrir la carretera, una avalancha del río Negro destruyó 60 metros de la bancada, unos kilómetros abajo de donde se encontraba el taponamiento (kilómetro 47)”, explicó Alvarado.
Por su parte, el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) señaló que este lunes se volvió a presentar otra avalancha en la quebrada Estaquecá, la cual volvió a taponar el puente y una gran parte de la carretera, pero dejó claro que el concesionario tiene el personal y la maquinaria requeridos para superar muy rápido la emergencia, pero que todo depende de la mejoría en las condiciones climáticas.
Por ahora los usuarios de la vía, unos 7.000 vehículos diarios, sólo podrán utilizar la ruta alterna El Sisga-Guateque-Santa María-San Luis de Gaceno-El Secreto-Villanueva-Barranca de Upía-Villavicencio.
Al cierre de esta edición se analizaba la posibilidad de restringir el paso de vehículos con más de 24 toneladas, debido a que hay puentes que podrían colapsar por el sobrepeso.
Una de las posibilidades que analizaban es que el tráfico liviano circule en el día y el pesado en la noche, pero ante los problemas de los puentes se contemplaba que los vehículos de carga utilicen el corredor Bogotá-Sogamoso-Pajarito-Yopal-Villanueva-Barranca de Upía-Villavicencio, recorrido que podría demorar unas 10 horas o más.
El alcalde de Villavicencio, Raúl Franco, señaló que la ciudad tiene abastecimiento de hortalizas y verduras para tres días, pero que de prolongarse el cierre se requeriría un puente aéreo para mover este tipo de alimentos.
Por su parte, la gerencia de la terminal de transporte de Villavicencio explicó que se pasó de despachar 1.200 vehículos a 200 diarios.