Publicidad

«La Víctima no está sola»

Andreas Forer
10 de diciembre de 2011 – 05:18 a. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

¿Eso es cierto? Lo escuché el otro día en un documental que explica de una manera no jurídica el proceso penal de la ley de justicia y paz.

En una nube, el documentalista muestra las instituciones que deben garantizar la participación de las víctimas y procurar sus derechos en el proceso. Lo muestra procurando dar ánimo a las victimas, o así lo parece: “el proceso es complicado y confrontar el pasado puede ser muy cruel, pero no estás sola, están todas las instituciones que te apoyarán”. Se menciona la CNRR, la Defensoría de Pueblo, la Procuraduría, la Fiscalía, y se podrían mencionar más instituciones que, de alguna manera, tienen este rol.
 
Hay por lo menos, tres elementos que hacen realmente necesaria la participación y el acompañamiento de las víctimas en el proceso. El reconocimiento. Ya que se trata de un proceso penal, le abre la posibilidad de que pueda tener un rol activo. De esta manera, no solamente quienes han sufrido daños directos, sino también quienes se acrediten como víctimas indirectas, pueden participar en todas las etapas del proceso, de manera directa o por medio de un representante judicial. El reconocimiento le permite, además, actuar como parte o como interviniente especial dentro del proceso penal, lo que significa que tiene ciertos derechos como, por ejemplo, se le brinda la posibilidad de aportar pruebas; de controvertir las que estén en el juicio; y de poder interponer recursos ante los operadores judiciales. Así las cosas, se logra restaurar su dignidad, principalmente porque es la víctima quien aporta al proceso elementos probatorios y evidencias, para esclarecer la verdad y para que se le dé un lugar importante dentro del proceso penal. Esta posibilidad también tiene el objetivo de apoyar a la Fiscalía para establecer la responsabilidad del postulado. El Estado, por su parte, mediante una sentencia condenatoria, puede llegar a reconocer su responsabilidad y su compromiso para que esas conductas punibles, no se vuelvan a repetir en el futuro, comprometiéndose seriamente a una “superación del pasado”. La Transparencia del Proceso. La presencia de la víctima en las diferentes etapas del proceso penal presenta la ventaja de que ella misma hace el control material de las decisiones judiciales, para evitar violaciones al debido proceso o abusos propios del sistema. Por otro lado, le da la posibilidad al Estado de presentar resultados ante diferentes instancias nacionales o internacionales en las cuales se demuestra que se garantizan los derechos de las víctimas, ya que todas las actuaciones se realizan ante ellas y son susceptibles de recursos ordinarios y extraordinarios. Estos elementos permiten crear confianza por parte de la víctima y de la sociedad en general. Fuente de legitimación del proceso. Con su participación, las víctimas demuestran su conformidad con el marco legal que ha de haber sido consultado ampliamente con toda la sociedad y en especial con las víctimas. Esto cobra especial importancia en procesos de justicia transicional, ya que son las víctimas en particular, y la sociedad en general, quienes han sufrido las repercusiones y afectaciones de todo orden, por las diferentes situaciones de violencia y de graves violaciones a los derechos humanos de una manera sistemática y/o generalizada en  el contexto del conflicto armado. Ningún mecanismo de rendición de cuentas puede ser válido sin cierta aceptación y aprobación por parte de las víctimas. Por lo que se hace necesario pensar en su intervención. Una vez iniciados estos procesos, debe existir un aval por parte de la sociedad, ya que se supone que, por medio de estos procesos transicionales, se pueden castigar o identificar a los responsables y garantizar los derechos a los cuales el Estado se obliga con las víctimas. ¿Será que con la intervención de las instituciones que menciona el documental se han logrado los tres elementos? Tengo mis dudas, pero, lo cierto es que hay una nueva expectativa: la ley de víctimas, cuyo decreto reglamentario está a punto de expedirse, y de esta nueva normatividad dependerá que, finalmente, las víctimas ejerzan una verdadera, contundente, eficiente y humana participación que sin duda, redundará en la creación de un mejor país… Si el intento no es exitoso, tendremos que atestiguar cómo las víctimas se quedarán solas. En Twitter: @andreasforer        

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido