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«El fracaso no es una derrota, es un éxito en preparación»: Anónimo.
El departamento de Nariño está de fiesta con el ascenso de su equipo amado, el Deportivo Pasto, con todos los honores deportivos, recuperado el prestigio de estar nuevamente en el grupo selecto del fútbol profesional colombiano.
Si realmente usted es una persona dinámica y organizada, no juegue sucio contra sí mismo al proponerse algo y no cumplirlo. La persona triunfadora es aquella que no se hace malas jugadas sino que organiza bien sus planes y programas y no desiste de ellos hasta verlos realizados.
En el fútbol como en la vida hay momentos de alegría y de tristeza, de risa y de llanto, de éxito y de fracasos, pero lo importante es con qué mentalidad se enfrentan dichos momentos y lo que la gente de Pasto le mostró al pueblo colombiano: que tienen una mentalidad de abundancia y un corazón grande por su departamento para salir adelante.
Quiero referirme a varios aspectos que contribuyeron a recuperar la categoría:
1. Directivos: al comando está Iván Erazo, comprometidos con la causa de regresar el equipo a la primera categoría. Hicieron un gran esfuerzo económico durante estos dos años por tener jugadores de experiencia, técnicos de recorrido, entre otros. Al final le dieron todo el apoyo y continuidad a un joven técnico como Flavio Torres y consiguieron el objetivo: ascender de categoría. También un reconocimiento al señor gobernador del departamento por el apoyo brindado.
2. Cuerpo técnico: al frente un exjugador profesional tolimense, preparado académicamente y formándose. Un reconocimiento a su preparador físico Mauricio Molina y en general al equipo técnico por todo su profesionalismo.
3. Jugadores: se vio un equipo unido, solidario, comprometido con los objetivos y los hombres de experiencia como José Fernando Cuadrado, Juan Carlos Mosquera, Carlos Hidalgo y Carlos Villagra, entre otros, conjuntamente con otros valores jóvenes como su goleador Mauricio Mena, lograron dar una alegría al pueblo nariñense.
4. Aficionados: sufrieron pacientemente la tristeza de estar en la categoría B, pero hoy disfrutan el nuevo campeonato y gritan: ¡Que viva Pasto, carajo!