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Terminan este domingo cerca de seis meses de campañas políticas durante los cuales los aspirantes a la Presidencia han dinamizado la economía. Se han beneficiado los publicistas, los medios de comunicación, la industria textil, la hotelería, el sector inmobiliario, las firmas que realizan encuestas y hasta los informales, entre otros.
Durante este período las gerencias de las campañas han estampado su firma miles de veces para autorizar el pago de millones de pesos, que van desde la compra de aguas aromáticas, pasando por manillas y camisetas, hasta el alquiler de carros blindados y pago de asesores. Porque en las campañas todo es de contado.
En esta desenfrenada cascada de gastos, los más beneficiados han sido los medios de comunicación, a los que les ha correspondido cerca del 50% de la torta.
Pero la creatividad de las campañas favoreció incluso la economía informal. La ‘ola verde’ generó la venta callejera de camisetas (no oficiales en términos futboleros) con los distintivos del partido de Mockus, que se vendían por $10 mil y eran perseguidas por los entusiastas más jóvenes.
Lo mismo ocurrió al otro lado, donde los visionarios comerciantes aprovecharon la controversia que suscitó el asesor de Juan Manuel Santos, el venezolano J. J Rendón, y tomaron algunos de sus mensajes para estamparlos en las camisetas que luego vendieron a los simpatizantes.
Otros que hicieron su agosto fueron las empresas que imprimen camisetas. Un lote de 5.000 unidades cuesta $50 mil. Pero el furor de la campaña 2010 corrió por cuenta de las manillas, las que el fabricante vendía desde 1.000 unidades en adelante a un precio de entre $500 y $600.
Pero quienes tienen que dar orden a todo este teje maneje y hacer malabares para optimizar los recursos son los gerentes de las campañas. Santiago Rojas, encargado de las finanzas de la campaña de Juan Manuel Santos, dice que el 50% de los $2.970 millones que se recibieron de anticipo por parte del Estado se destinaron a publicidad.
Por su parte, Astrid Álvarez, de la campaña de Antanas Mockus, manifiesta que parte del presupuesto, unos $1.000 millones, se tuvo que destinar a la seguridad del candidato.
Gastos por ley
Las campañas electorales tienen unos topes de gastos determinados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que este año para la primera vuelta estaba en $17.000 millones y por voto obtenido recibieron $2.067 los candidatos que consiguieron más del 4% de la votación.
Del tope determinado, la Ley 996 de 2005, conocida como Ley de Garantías, establece unas normas de financiación: sólo el 20% del techo establecido, en este caso $3.400 millones, pueden ser aportes de personas naturales, pero no por un solo ciudadano, de manera individual los aportes tienen un máximo de $340 millones. La norma prohíbe que las campañas reciban donaciones de personas jurídicas, es decir, de empresas.
En la primera vuelta, las campañas tienen derecho a recibir un anticipo de $6.650 millones, de los cuales $5.000 millones se pueden gastar en publicidad y $1.650 millones en funcionamiento. Si el candidato no supera el 4% de la votación deberá devolver el adelanto.
Para la segunda la vuelta, el tope se reduce a $8.500 millones y la reposición por voto es de $1.033. En esta instancia el anticipo llega a $2.970 millones y las donaciones a $1.600 millones, mientras los aportes de cada persona natural tienen un máximo de $160 millones.