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El silencio de Sarkozy

Las grandes inversiones francesas en países como Túnez, Egipto y Marruecos habrían llevado al gobierno de Nicolás Sarkozy a mantener distancia de la crisis de los países del mundo árabe.

17 de febrero de 2011 – 12:37 p. m.

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El gobierno del presidente francés, Nicolas Sarkozy, vuelve a estar en el ojo del huracán y esta vez no es por cuenta de gitanos rumanos o por polémicas reformas como la de la edad de jubilación. Ahora se trata de las excéntricas vacaciones de fin de año y navidad de sus ministros del Interior, François Fillon, y de Relaciones Exteriores, Michèlle Alliot-Marie.

A principios de febrero el semanario francés ‘Le Canard Echainée’ reveló, por un lado, que Fillon estuvo de visita en Egipto, entre el 26 de diciembre y el 2 de enero, invitado por las autoridades locales, y, por el otro, que, para Navidad, la canciller francesa viajó junto con sus padres a Túnez en un avión prestado por el empresario Aziz Miled, reconocido por su cercanía con el régimen del depuesto presidente tunecino, Zine el-Abidin Ben Alí.

Si bien las vacaciones de los funcionarios franceses han abierto un debate nacional sobre el exclusivo nivel de vida de la élite política gala, el hecho de que éstas se hayan llevado a cabo antes y durante las revoluciones populares en esos dos países ha puesto bajo lupa la estrecha relación entre Francia y las naciones del mundo árabe, en especial las del Magreb (la región más occidental del norte de África integrada por Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania). Un lazo que data de tiempos coloniales cuando Francia era una de las potencias que dominaba la región.

Es precisamente ese lazo histórico el que llevó a la oposición socialista y a algunos medios de comunicación, en especial a ‘Le Canard Echainée’, a criticar el silencio del presidente Sarkozy durante las primeras semanas de ‘la revolución de los jazmines’. La respuesta del primer mandatario no tardó en llegar: “La potencia colonial es siempre ilegítima para pronunciar un juicio sobre los asuntos de la excolonia. Así que yo reivindico una cierta reserva sobre esto. No quiero que la postura de Francia pueda asimilarse con la de un país que conserva ciertos reflejos coloniales”.

Pero los argumentos de Sarkozy no fueron convincentes. Para el embajador en Colombia de la República Árabe Saharaui Democrática, Mujtar Leboihi, hay otra razón que justifica la pasividad: “Tanto Ben Alí, como Mubarak, como Mohammed VI (rey de Marruecos) son los mayores garantes de las inversiones francesas en la región. Allí hay un interés para proteger la inversión francesa que en la mayoría de las veces pertenece a familias de renombre”.

De acuerdo a las páginas web de las embajadas francesas en Marruecos y Túnez, Francia es el primer inversor extranjero en esas naciones con US$18 mil millones y US$ 109 millones en 2008, respectivamente, mientras que, según la Aduana francesa, en Egipto su posición fluctúa entre la segunda y la sexta, dependiendo del año, con una inversión que se aproxima a los US$2.800 millones.

Las bondades de Marruecos

En los últimos cuatro años, el número de empresas en ese país ha aumentado en un 40%, llegando a tener 700 filiales que emplean aproximadamente a 1.000 trabajadores. Las compañías galas están presentes en casi todos los sectores de la industria marroquí, aunque se destacan sobre todo en el ámbito de la construcción de sistemas de transporte como el tranvía de Casablanca, y en el de las comunicaciones, con lo cual Marruecos es el mayor receptor de inversión francesa en la región. Además, Francia es a la vez el más grande proveedor del país, con exportaciones que rozan los US$5.000 millones, y su mayor cliente absorbiendo el 24.4% de sus exportaciones.

El imperio francés en Túnez

A pesar de que no ha explotado el sector de los hidrocarburos que es por el cual Túnez recibe mayor Inversión Extranjera Directa (IED), Francia es el principal socio tunecino. En los últimos años, las compañías galas han incursionado en la industria mecánica, energética y electrónica, y más recientemente en la aviación con Airbus. En la actualidad, ese país tiene 1200 empresas de las cuales tres cuartos están bajo el régimen off shore que las de exime de pagar impuestos.

Egipto, un interés latente

A pesar de que Francia siempre se ha mostrado interesado en el mercado egipcio, toda vez que desde 1974 ha invertido cerca de US$4.000 millones en proyectos llevados a cabo por filiales francesas. El proyecto bandera de esta cooperación es la construcción de la tercera línea de metro para la cual París a enviado US$540 millones. Además, Francia tiene representación en diferentes sectores como el bancario (con BNP Parisbas y Société Générale), el turístico (Club Med), las telecomunicaciones (France Telecom) y el energético (Gaz de France). En total son cerca de 100 empresas que emplean aproximadamente 500.000 egipcios.

Es por eso que la Francia de los derechos del hombre, de la libertad, de la igualdad y fraternidad siempre ha apoyado de manera clara y decidida a estos regímenes que en algún momento consideró “moderados”. He ahí la razón del silencio del presidente Sarkozy. Falta ver la posición de esta nación con respecto a las recientes revueltas en Libia y Argelia, donde tiene intereses evidentes, pues el primero produce el 2.5% del petróleo que Francia importa, y, el segundo, recibe cerca de US$6.000 millones en inversión directa.
 

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