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Tercer canal: ¿para quién?

El tercer canal muy probablemente le será entregado a un consorcio integrado, entre otros, por el Grupo Planeta, la Casa Editorial El Tiempo, CEET, y la familia Santos, que cuenta entre sus miembros con el actual vicepresidente, Francisco Santos, y con el candidato presidencial y ganador en primera vuelta, Juan Manuel Santos.

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El grupo Planeta adquirió El Tiempo y desde entonces expresó su interés en el tercer canal. Dentro de una política de confianza inversionista, la Comisión Nacional de Televisión (CNTV), a instancias del Gobierno, se dispuso a facilitarle las cosas.

La CNTV previó que en el Registro Único de Oferentes se pudieran inscribir concesionarios actuales, para lo cual hubo necesidad de hacerle un primer esguince a la ley, puesto que existe la prohibición de que estos puedan ser adjudicatarios de una nueva concesión.

Luego, el Gobierno, que de manera pública y privada ha intervenido en la elaboración de los pliegos de condiciones, y la CNTV, integrada ahora sólo por 4 de sus 5 miembros, han anunciado que el tercer canal se va a entregar, a pesar de la circunstancia política ya señalada y de la ausencia del representante de las universidades, padres de familia y ligas de televidentes, el próximo 23 de julio.

Hay evidencias que muestran que las valoraciones para fijar el precio de la concesión del tercer canal estaban equivocadas, y los grupos liderados por Prisa y Cisneros han expresado serias observaciones al contenido y alcance de los pliegos sin que hasta ahora la CNTV haya accedido a siquiera considerar uno sólo de ellos.

Después de iniciado el proceso, y justamente con ocasión de las protestas y retiro de dos de los tres inscritos en el RUO, la CNTV introdujo, sólo entonces, una modificación a los pliegos, en la que se dice que procede la adjudicación aún con un solo oferente, esto es, al único que de manera consistente ha expresado su conformidad con los pliegos: el Grupo Planeta y sus socios.

Esta previsión contraría la norma constitucional que señala que la CNTV existe justamente para garantizar la igualdad de oportunidades y el pluralismo en el acceso y en el uso del espectro electromagnético.

Otro indicio grave de favorecimiento es que el Gobierno y CNTV se aliaron para despojar al canal regional TVAndina de una frecuencia del espectro para entregarla, sin reciprocidad, al potencial operador del tercer canal.

El Grupo Planeta tendría entonces la posibilidad de usar de manera inmediata la infraestructura de City tv para la nueva concesión y, en contraste, TVAndina y el Canal Trece deberán apagar un transmisor. La Casa Editorial El Tiempo podrá continuar también con City tv como un canal temático, que deberá ser emitido por todos los operadores de televisión por suscripción.

Todas las circunstancias que rodean la entrega del tercer canal denotan improvisación y comportan cambios profundos en nuestro modelo de televisión, que, a su vez, implican el riesgo de dejar a la televisión pública del país sin recursos durante los próximos 10 años.

Estamos frente a un momento que invita a la reflexión sobre el futuro de nuestra televisión y sobre la conveniencia de que las autoridades de control le pongan freno a la temeridad de la Junta Directiva de la CNTV, que, para complacer al actual Gobierno y a unos empresarios, entrega la autonomía de la entidad y se dispone a concesionar un canal en condiciones desventajosas para los televidentes, para el país y para la democracia.

 *Ex comisionado de televisión.

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