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La Fiscalía pidió este miércoles a Cristina de Censo, la juez de indagaciones preliminares del Tribunal de Milán, que se inicie de inmediato un juicio en contra del primer ministro Italiano, Silvio Berlusconi, para determinar su culpa en el llamado caso ‘Ruby’. Esta vez no se trata de una treta conspiradora de la izquierda, como suele sugerir ‘Il Cavaliere’ cuando los problemas aparecen a la vista, sino que su futuro político y legal está en juego: podría ser condenado por prostitución de menores y cohecho. En otras palabras, al menos, a 12 años de cárcel.
El escándalo ‘Ruby’ estalló en noviembre del año pasado, cuando los medios de comunicación revelaron la historia de una joven marroquí, llamada Karima el Maroug, quien había salido sin mayores explicaciones de una comisaría de Milán después de haber sido detenida. Se presentó como bailarina y con el nombre artístico de Ruby Robacorazones. Paradójicamente, la razón de su detención era una denuncia por robo interpuesta por una de sus amigas, que exigía de vuelta una suma de 3.000 euros y un collar. La mujer abandonó la comisaría horas más tarde, al parecer luego de que Berlusconi llamara al jefe de turno para pedirle su libertad.
Las revelaciones posteriores, varias de ellas provenientes de la propia ‘Ruby’, dieron forma al escándalo: la bailarina, una morena guapa de facciones árabes, al parecer era una vieja conocida de Berlusconi, y habría estado en uno de los bacanales organizados en Villa San Martino, la mansión que el premier ostenta en Arcore, a las afueras de Milán. La bomba mediática se hizo más fuerte cuando se estableció que su participación en dicha fiesta, abundante en sexo y alcohol, como escándalos anteriores revelaban, fue ilegal. Para entonces, ‘Ruby’ no había cumplido 18 años.
Berlusconi ya había dejado en claro que tenía derecho a divertirse en una fiesta de vez en cuando, que eran sólo salidas esporádicas a su agobiante rutina de primer ministro y que si llegó a tenderle la mano a ‘Ruby Robacorazones’ fue porque es un hombre de buen corazón que ayuda a quien lo necesita. “Mejor sentir pasión por las mujeres hermosas que ser gay”, aseveró en cierta ocasión. No obstante, el caso ‘Ruby’ y el que parece ser un consecuente abuso de autoridad, lo puso en una situación más que incómoda. A finales del año pasado pudo sortear con éxito una moción de censura adelantada en su contra por el Parlamento italiano, pero las repercusiones penales aún continúan vigentes.
La propia Ruby incluso aseguró que nunca tuvo relaciones sexuales con el primer ministro, pero interceptaciones telefónicas que forman parte de la investigación demuestran que en una conversación con su padre, la mujer había expresado que ‘Il Cavaliere’ prometió “cubrirla en oro” a cambio de no contar la verdad y en el aire quedó la posibilidad de que Berlusconi, el hombre más rico de Italia, pudiera pagarle US$5 millones por su silencio.
El jefe del gobierno está en problemas porque la Ley Alfano, que garantizaba la inmunidad de los altos funcionarios del gobierno, fue anulada y porque al margen del pedido de la fiscalía milanesa por los cargos citados, se encuentra en curso otro proceso por corrupción en su contra. Al parecer, Beslusconi pagó al abogado inglés David Mills por declarar a su favor en una investigación por capitales oscuros en el grupo financiero Finivest, propiedad de la familia del primer ministro.
Aparentemente, la estrategia de Silvio Berlusconi ahora apunta hacia su bancada del Pueblo de la Libertad en el Parlamento, en donde se estarían planeando reformas y leyes para devolver la inmunidad a su gobernante.