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A comienzos de esta semana se movilizaron en el Meta a más de 10.000 ciudadanos para reclamar el fin del conflicto, celebrar el cese bilateral de hostilidades y orar por el retorno a los hogares de niños, niñas y adolescentes que han sido parte de las filas de las Farc.
Al respecto, la gobernadora Marcela Amaya dijo que en el Meta están cansados de la violencia y por eso hay un claro propósito de tener un país y un departamento en paz.
La movilización de los llaneros en favor de la paz, con miras al plebiscito del próximo 2 de octubre, cobra más importancia si se tiene en cuenta que esta región fue y es escenario de sendos procesos de paz. En 1998, cuatro de los cinco municipios de la declarada zona de distensión eran parte del Meta (La Uribe, Mesetas, Vista Hermosa y La Macarena). Ahora, su territorio vuelve a ser protagonista al tener las denominadas zonas veredales de transición en jurisdicción de Mesetas, Vista Hermosa y La Macarena.
En ese sentido, la gobernadora dijo que “más de cinco décadas de conflicto nos han dejado 245.000 víctimas. Queremos que no se repitan pescas milagrosas, masacres, atentados, secuestros. No más desplazamiento forzado. Hoy, estos mismos hombres y mujeres que convivieron con la muerte de la desolación, buscan un escenario de reconciliación en el que puedan vivir los hijos, los nietos».