De tanto incumplimiento…

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Se han originado estas marchas sobre las cuales el Gobierno Nacional saca lo mejor de su doble moral para justificar su represión y amenazas. Estamos hastiados de escuchar discursos, discursillos y declaraciones en los que se anuncia que se va a combatir la corrupción en todos los ámbitos de la vida ciudadana, cuando quien lidera ese sistema es el propio Gobierno en todas sus instancias.

Un ejemplo. ¿Quién les incumple a los reinsertados en los programas del posconflicto? No serán los ángeles de la guarda de cada uno de ellos. Es el Gobierno Nacional escudado en su posición de que no fue Duque quien firmó el Acuerdo. Ese es el origen de tanta rabia reprimida. Ahora, que no vengan con el trillado argumento de que gobiernos anteriores también han incumplido, cuando la bandera de quien asume un nuevo período debe ser continuar o rescatar todo aquello que proyecte beneficio común, y el Acuerdo de La Habana era sagrado.

Cuando periodistas y reporteros preguntan a los líderes de los diferentes sectores sociales y económicos: trabajadores, obreros, amas de casa, estudiantes, profesores, gente común que sale a expresarse, todos, absolutamente todos coinciden en que les han incumplido promesas, ya no esas de campaña que son las grandes mentiras, sino aquellos acuerdos que resultaron después de días y días y días de muertos, heridos y detenidos. Lo cómico es que viajan al lugar de los acontecimientos a poner cara de conmoción, prometen y se comprometen delante de las comunidades campesinas, indígenas, docentes, profesionales de la justicia, hasta los escoltas… firman y reafirman los compromisos… Pasan las semanas, los meses y hasta años, y los gobernantes, como si les hubiera atacado el alzhéimer, completamente olvidadizos; solo que quienes padecen esa terrible enfermedad son auténticos, mientras los dirigentes, con Duque a la cabeza, lo hacen deliberadamente. Allí está el origen de la corrupción, razón por la cual se producen las protestas.

Ya es hora de que el Gobierno en pleno con su Policía y Ejército deje de perseguir a estudiantes gritones o a ciudadanos honrados para convertirlos en sus falsos positivos. Todos vimos el video donde ese agente de policía hacía un registro de la manera más indignante posible a un pobre hombre que pasaba desprevenidamente. Y eso sucede con el cambio de ministro de Defensa. ¿Cuál defensa? Cumplan, vagos… cumplan en todos los sectores de la vida socioeconómica del país. Cuando empiecen a cumplir, cesarán las marchas… obvio.

Ana María Córdoba Barahona, Pasto.

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