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Este jueves, en una asamblea extraordinaria de accionistas, se aprobaron los cambios en la junta directiva de Ecopetrol. Tres nuevos miembros llegan al órgano directivo de la petrolera estatal: César Loza, expresidente de la USO y representante de los trabajadores; Carolina Arias Hurtado, doctora en estudios del desarrollo e investigadora en extractivismo y transición energética, y Juan Gonzalo Castaño, ingeniero de petróleos que trabajó por más de 20 años en la compañía.
La junta directiva tenía dos sillas vacantes tras las renuncias de Mónica de Greiff, quien dejó el cargo en octubre por desacuerdos con las decisiones de la compañía, y de Guillermo García Realpe, quien argumentó motivos personales, y salió en diciembre. Con los cambios de este jueves también salió Álvaro Torres.
En el órgano directivo siguen como miembros independientes Ángela María Robledo, Hildebrando Vélez Galeano, Ricardo Rodríguez Yee y Luis Felipe Henao. Como no independientes están Tatiana Roa y Alberto José Merlano.
Uno de los cambios más relevantes en la junta es la incorporación de Loza como el primer representante de los trabajadores. Su llegada fue posible luego de la modificación de los estatutos de la compañía, aprobada en noviembre de 2025, que habilitó la participación de un trabajador en el máximo órgano de decisión de la petrolera. Loza fue elegido en una votación interna en enero. El proceso fue objeto de críticas por parte del sindicato Asopetrol, que denunció presuntas irregularidades, entre ellas cambios en el cronograma.
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Germán Ávila Plaza, ministro de Hacienda y presidente de la asamblea extraordinaria, resaltó la decisión del Gobierno de asegurarles una silla a los trabajadores y el proceso democrático de elección. El jefe de la cartera de Hacienda aseguró que es un paso importante que va en la línea de “democratizar” Ecopetrol.
En total, 10 accionistas se pronunciaron en la asamblea. Por un lado, hubo manifestaciones de respaldo a la inclusión de los trabajadores en la junta. Martín Fernando Ravelo, presidente de la USO, señaló que el 61 % de los trabajadores votaron para elegir a su representante. También pidió a la junta, más allá de posiciones políticas, tomar decisiones responsables, que fortalezcan el negocio original de la empresa: la producción de petróleo y gas. “Estamos en sintonía con la transición energética, pero esa transición debe ser justa y responsable con los trabajadores y departamentos productores. Debe asegurar que se defienda la seguridad energética”.
Por el otro lado, hubo críticas de accionistas minoritarios a la plancha presentada por el Gobierno. Juan Nicolás Poveda Jiménez, en representación de los fondos administrados por Colfondos, dejó constancia de su voto negativo al considerar que algunos de los candidatos “no acreditan de manera suficiente las calidades técnicas, el conocimiento especializado ni la experiencia profesional requerida para el adecuado desempeño del cargo de miembro de junta directiva de una compañía de la complejidad, dimensión y relevancia estratégica de Ecopetrol”.
En la misma línea, William Caraballo, en representación de fondos y cesantías Porvenir, dejó varias constancias. Para empezar, argumentó que hubo falta de información y de perfiles adecuados para integrar la junta. Además, advirtió que la eliminación de uno de los miembros independientes debilita la estructura de gobierno corporativo al reducir contrapesos y mecanismos de control destinados a proteger a los accionistas minoritarios.
Caraballo también cuestionó el cambio en la calidad de Hildebrando Vélez Galeano, quien pasó de ser miembro no independiente a miembro independiente desde enero de 2026. A su juicio, esta recategorización puede interpretarse como una “flexibilización indebida de los requisitos para acreditar la condición de independiente”, lo que genera señales de riesgo institucional y puede afectar negativamente la confianza de los inversionistas.
Gonzalo Hernández, exmiembro de la junta directiva de Ecopetrol y exviceministro técnico de Hacienda, dijo a este diario que la llegada de Loza es positiva: “Ha sido un defensor de la compañía más importante de los colombianos, teniendo claro que el negocio de los hidrocarburos es el núcleo de una estrategia energética más amplia”.
Julio César Vera, presidente de Xua Energy, también resaltó que Loza sabe cuáles son los puntos claves en los cuales se debe trabajar para garantizar el desarrollo de la empresa a corto, mediano y largo plazo. Agrega que el expresidente de la USO tiene clara la importancia de apuntalar el crecimiento de la empresa en el petróleo y el gas, a la par que se avanza en el proceso de transición energética.
Sobre Castaño, Vera destacó sus años de experiencia en Ecopetrol y agregó que, si bien ha sido uno de los críticos del negocio en el Permian, espera que en la junta se den discusiones de fondo para tomar decisiones basadas en información.
¿Cuáles son los retos de la junta directiva?
El presidente Gustavo Petro ha insistido en que Ecopetrol debe participar y asumir un rol determinante en la transición energética en Colombia. El ministro Ávila aseguró en la asamblea extraordinaria que esta administración busca una evolución “progresiva y razonable” de la compañía: “Debemos avanzar en el proceso de transición, lo que está de por medio es el diálogo pendiente sobre cómo hacerlo, garantizando la estabilidad productiva”.
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En los últimos años, desde distintos sectores, se ha cuestionado el gobierno corporativo de la empresa, por la presunta injerencia del presidente Petro. Si bien estamos hablando de una petrolera estatal (el Estado es dueño del 88,5 % de las acciones), expertos del sector insisten en que las decisiones deben ser técnicas, por el bien de los más de 250.000 accionistas de la empresa y por el futuro del país.
El Permian ha sido uno de los temas más álgidos para la empresa en los últimos dos años, en medio de las solicitudes de Petro para que la petrolera venda su participación en el negocio de “fracking” en Estados Unidos, en el que participa junto con OXY.
Expresidentes y exmiembros de la junta de Ecopetrol, así como exministros de Minas y Energía y analistas, han manifestado que salir de ese negocio de “fracking” es una mala idea. En una carta, 70 expertos advirtieron que el Permian representa el 15 % de la producción de la petrolera y que en términos financieros es el “mejor negocio de la compañía”.
Hernández, exmiembro de la junta, sostiene que este órgano directivo tiene un deber fiduciario y sus decisiones deben estar orientadas hacia los buenos negocios: “Las decisiones deben tomarse en medio de contextos económicos y políticos complejos, pero siempre con la claridad de que el horizonte de tiempo de la compañía más importante del Estado es superior al tiempo de un gobierno. Por eso es clave el balance de sostenibilidad empresarial, financiera, ambiental y social”.
El también exviceministro técnico de Hacienda destacó que la situación geopolítica, en el marco de las relaciones con Estados Unidos, por ejemplo, planteará retos y oportunidades para Ecopetrol. Entre otras cosas, destacó que no es casual que Ricardo Roa, el presidente de la petrolera, haya estado presente en las reuniones recientes entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump.
El martes, tras el encuentro en la Casa Blanca, el presidente Petro dijo a El Espectador que le propuso a Trump que Ecopetrol participe en el plan de reactivación económica de Venezuela con énfasis en energía, gas y petróleo, aprovechando la infraestructura existente. El mandatario resaltó el potencial de la empresa en energías limpias.
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Para Vera, el reto principal que asumirá la junta será lograr un año de excelentes resultados operativos y financieros para la empresa en un momento de precios bajos (con un Brent cercano a los USD 65) y un dólar débil (COP 3.644, según la TRM vigente para este viernes).
Entre enero y septiembre de 2025 (últimos datos disponibles), Ecopetrol registró ingresos por COP 90,9 billones, una caída del 7,8 % frente al mismo período de 2024. Las utilidades sumaron COP 11 billones, una baja del 32 %, y el Ebitda se ubicó en COP 36,7 billones, 13,1 % menos que en 2024.
Roa, presidente de la compañía, ha defendido que los números rojos se explican por factores externos. La producción se mantiene en un buen nivel, con un promedio de 751.000 barriles de petróleo equivalentes por día en los nueve meses.
“La empresa debe fortalecer sus procesos de disciplina de capital, priorizar los proyectos que maximicen la relación costo-beneficio, trabajar a fondo en la optimización de costos administrativos y operativos, y sacar adelante proyectos claves, como las importaciones de gas y el campo Sirius”, dijo Vera.
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Ecopetrol es una pieza fundamental en el panorama del gas, especialmente con la estrechez actual del mercado: por un lado, lidera varios de los proyectos para ampliar la capacidad de importación en el corto plazo; por el otro, tiene en sus manos, junto a su socio Petrobrás, el desarrollo del pozo “offshore” Sirius, que entraría en operación en 2031 y podría aumentar en 200 % las reservas de este hidrocarburo.
El presidente de Xua Energy también considera que uno de los retos claves de la junta es manejar la transición con el nuevo gobierno que se elegirá este año, con todas las implicaciones administrativas que puede tener.
La nueva junta directiva deberá tomar decisiones en un contexto político, financiero y energético complejo. Está en juego el rumbo de Ecopetrol, la empresa más grande del país, clave para las finanzas de la nación y para el futuro energético.
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