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La primera República

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En la sede de la Cámara de Comercio de Tunja tuvo lugar, el miércoles anterior, un Coloquio sobre el bicentenario de su primera Constitución republicana, adoptada en 1811. Organizado por las altas cortes de justicia y con participación de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, de la Esap, de autoridades y universidades de esa histórica región boyacense, da inicio a lo que puede ser una auténtica conmemoración del bicentenario de la primera república.

La historia oficial suele llamar el suceso histórico acontecido entre 1810 y 1815 como “la patria boba”. Difícilmente puede haber una denominación más impropia que esa. Fue aquel un período de búsqueda institucional que honra a quienes lo protagonizaron: Hombres de ideas que se movían fundamentalmente en torno al derecho. Allí no hubo hombres de armas sino de leyes, con una clara vocación constitucional.

Por eso la denominación correcta para el período mencionado es el de “primera república”. Pero además, los colombianos suelen destacar el movimiento del 20 de julio, y olvidan las importantes movilizaciones de Pamplona, del Socorro, de Tunja, de Popayán y de otros sitios del país, que le imprimieroen a los desarrollos de “la primera república” el doble carácter de movilización civil y local.

Las jornadas de hace doscientos años no se hicieron con ejércitos sino con cabildos. Lo que reclamaban sus protagonistas no era tanto la independencia como una constitución capaz de controlar el poder, de frenar sus abusos, de garantizar la igualdad. En el caso de Tunja, la constitución de 1811 llegó a autorizar la desobediencia a la autoridad, cuando quebrante la constitución o las leyes y maneje sus asuntos en forma autoritaria.

Los desarrollos jurídico-políticos de la primera república pudieron tener diversa influencia, pues sus líderes eran estudiosos y eruditos. Pero, ante todo, se nota la del viejo pensamiento libertario español, cuyas raíces se hunden en los comuneros de Castilla que, en 1520, se levantaron contra el rey Carlos v en defensa de sus derechos y de las libertades municipales. Pero también en la Escuela de Salamanca, cuyos miembros sistematizaron un pensamiento constitucional construido sobre la base de la soberanía de la comunidad.

Buena parte de los dirigentes de la primera república no sólo eran hombres de leyes sino profesores de derecho. Su motivación como protagonistas del movimiento emancipador era política, pero sus procedimientos eran jurídicos. Una y otros tenían contenido emancipador porque suponían formación libertaria, nuevas reglas de juego y controles al poder por la vía del constitucionalismo. Actuaron con sorprendente madurez política y sembraron la semilla de un ejercicio intelectual que -desde entonces y a pesar de nuestros conflictos históricos- se ha nutrido fundamentalmente del derecho.

La primera república adoptó constituciones para Cundinamarca y para Tunja en 1811, para Antioquia y Cartagena en 1812, para Popayán en 1814, para Mariquita y Neiva en 1815. Ojalá el coloquio sobre la constitución de Tunja sea el primero de varios, para continuar con otros sobre las constituciones restantes y recuperar la memoria de unos sucesos clave de nuestra historia que han sido tratados muy poco y muy mal por la historiografía oficial colombiana: La primera república nació en medio del derecho.

Ex senador, profesor universitario.

atm@cidan.net

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