Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Por varias horas el cielo de la ciudad de Shanghai, el corazón comercial de China, se tiñó de un rojo brillante a causa de los juegos pirotécnicos con que se inauguró la Exposición Universal de Shanghai, considerada como la feria más grande de la historia.
El gran espectáculo de luces se tomó el firmamento después de que Hu Jintao, presidente chino, diera el discurso de inauguración ante los invitados de honor de los 239 países participantes.
Las cifras de este evento son astronómicas: su área, 5,28 kilómetros cuadrados, es el doble de la superficie de Mónaco, tendrá una duración de seis meses (mayo a octubre), ofrecerá 20.000 espectáculos culturales, se espera la visita de 70 millones de personas que serán vigiladas por 52.000 policías.
Así lo es también su costo: aunque las autoridades chinas dicen que invirtieron US$4.200 millones, los cálculos de la prensa asiática señalan que el montaje ascendió a US$5.800 millones. En todo caso, ambas cifras exceden la inversión realizada en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.