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Los cuatro pilotos en motos 250 c.c. (al lado de los dos colombianos estuvieron el estadounidense Greg Hartman y el chileno Javier Villegas) hicieron una primera ronda de cinco saltos y una segunda de tres para avanzar a la final, con dos exhibiciones más.
Mejía, Hartman y Villegas avanzaron a esta última fase. Pero el estadounidense y el chileno demostraron sus condiciones de ‘monstruos’: el primero ganó los X Games en Dubai-2007 y Sao Paulo (Brasil) la semana pasada, y el segundo es el mejor de Latinoamérica hace tres años.
Muy temprano, en la segunda ronda, ambos pilotos incluyeron uno de los trucos más complejos del Freestyle motocross, conocido como el "back flip" (mortal invertido en 360 grados). Allí ya tenían al público en el bolsillo. Pero Hartman, de 1,88 metros, hizo un último "back flip" con gancho adicional: en el momento de la parábola perfecta, con moto arriba y piloto abajo en el aire, el hombre invertido sacó los pies hacia un lado de su aparato para aterrizar perfecto. Locura. Las tribunas de El Campín se querían caer.
Otro los momentos descrestantes de la noche mágica fue cuando la gran atracción, una moto nieve al mando del estadounidense Sam Rogers, de 250 kilos, con dos esquís y una oruga de tracción, y gracias a un revestimiento especial en la pista, también hizo el "back flip". Rogers, de 19 años, no lo podía creer… La pirotecnia especial para coliseos internos estalló y la música retumbó.
Las sorpresas no pararon. Caleb Moore, uno de los reyes de las cuatrimotos en el mundo, llevaba como un tatuaje más una raspadura en un brazo por culpa de un mal aterrizaje en los ensayos de la tarde. Llegó inseguro al show y en sus primeros saltos prefirió calcular que arriesgar. Pero con la adrenalina a tope y la magistral conducción del animador argentino Javier Zambón, que interactúa con pilotos en pleno show, Moore se cargó de confianza e hizo lo impensado: otro "back flip" en su máquina….. Locura total. La música de The Hall Effect redondeó una noche en la que todos volaron: pilotos y público.