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Los culpables

Santiago Montenegro
06 de noviembre de 2011 – 06:00 p. m.

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Que la actual crisis económica internacional es culpa de Bush, de los conservadores y de los economistas neoliberales, dicen unos. Que la culpa es de Obama, de los demócratas, de los economistas keynesianos, dicen otros.

Que la crisis se originó en los EE.UU., claman los europeos; que los europeos no se ponen de acuerdo en nada, dicen en los EE.UU. Cada premio Nobel y cada profesor de las grandes escuelas de economía tiene una explicación diferente y, hasta los marxistas que aún quedan, argumentan que el autor de El capital ya había anunciado el colapso del capitalismo debido a sus contradicciones.

Por supuesto, yo no tengo la respuesta, pero sí quiero atreverme a dar dos explicaciones de las causas inmediatas de la crisis. En primer lugar, no cabe duda de que fue un error colosal la revocación en 1999 de la llamada Acta Glass-Steagall, que, desde el año 1933, había establecido una clara separación en los EE.UU. entre los bancos comerciales de depósitos y los bancos de inversión. Como había sucedido en los años veinte, la pasada década mostró que pueden existir nefastos conflictos de interés entre las actividades de crédito y las de especulación en acciones y otros activos por parte de los bancos. También mostró, como había sucedido antes de la Gran Depresión, que dichas inversiones especulativas son riesgosas, que pueden generar pérdidas enormes que terminan afectando los depósitos del público y, al estar estos asegurados por el Gobierno, terminan también comprometiendo enormes sumas de los contribuyentes. Para dar sólo un ejemplo, antes de la revocación del Acta Glass-Steagall, el crédito hipotecario basura representaba tan sólo un 5% del total del crédito hipotecario, cifra que se disparó a un 30% hacia 2007. Pero, además, se titularizaron estos activos y se introdujeron muchos otros instrumentos, como las obligaciones colaterizadas de deuda (CDO) y los vehículos estructurados de inversión (SIV). La revocación del Acta Glass-Steagall fue acordada en el Congreso por los dos partidos y tuvo la firma del presidente Clinton, siendo secretario del Tesoro Larry Summers, bajo el argumento de que los bancos comerciales y las entidades de depósitos habían perdido mercado con relación a los bancos de inversión y otras entidades extranjeras que no estaban sujetas a dichas restricciones. La precaria regulación y el irresponsable manejo por parte de los presidentes y juntas directivas de las entidades financieras fueron, a nivel micro, otras causas de la crisis.

El segundo gran responsable de la crisis económica es Bush: por haber declarado dos guerras ( Irak y Afganistán), y, al mismo tiempo, haber reducido los impuestos. Como si una política fiscal expansionista fuera poco, hizo todo esto al tiempo que la Reserva Federal reducía las tasas de interés. El resultado fue un enorme déficit fiscal y el crecimiento descontrolado de la deuda pública, por un lado, y una caída drástica del ahorro y la explosión del endeudamiento del sector privado, por otro. Y, como resultado global, un crecimiento enorme del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Jamás en la historia de los EE.UU. se había visto una irresponsabilidad e incompetencia semejantes en el manejo macroeconómico. Precedentes parecidos habría que encontrarlos en los manejos económicos de las dictaduras militares de Bolivia o la Argentina. En mi opinión, esos son los dos grandes responsables de la actual crisis. Quizá los gobernantes actuales y futuros aprendan de estos errores para que no los repitan jamás.

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