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¿Cuál es el miedo?

José Roberto Acosta
04 de noviembre de 2011 – 06:00 p. m.

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El miedo de que Grecia termine saliendo de la Eurozona todavía tiene a los mercados postrados, en medio de una desgastante volatilidad, a pesar de que los veinte países más poderosos del mundo autorizaron al Fondo Monetario Internacional a ampliar sus recursos de rescate hasta el nivel que necesite, sin límite alguno, es decir, se tiene un barril sin fondo de dinero para evitar la profundización de la crisis financiera.

Pero lo verdaderamente miedoso es que, si se hunde la chalupa griega, eso jalaría al Titanic italiano, que trata de camuflarse ante sus acreedores y para el cual no hay barril que cubra el hueco que podría dejar sobre el nervioso sistema financiero europeo.

Para Estados Unidos el miedo es que su endeble recuperación se vea frustrada por la falta de ejecución del Plan de Rescate Europeo, que pareciera ahogarse por el exceso de democracia y consultas populares. Pero lo verdaderamente miedoso es que el sector inmobiliario norteamericano no levanta cabeza y sus depreciados precios tienen a sus consumidores americanos aún pesimistas y reprimidos, al tiempo que empieza a evaluarse la posibilidad de burbujas inmobiliarias en mercados como el chino y el brasileño, con lo que, de convertirse en realidad, le asestaría un golpe mortal a la deprimida economía mundial.

En Colombia el miedo es que por primera vez se tiene un alcalde mayor de izquierda, muy diferente a Lucho Garzón, pues Gustavo Petro tiene una sólida formación intelectual y ha probado que no se doblaría tan fácil como aquel jocoso exsindicalista.

Otro de los miedos es que Álvaro Uribe Vélez se declare opositor a su propio gobierno, boicoteando la urgente agenda legislativa aún pendiente, pero lo verdaderamente miedoso es que el “grado de corrupto”, que según el propio exmandatario le extendió el actual sucesor a su gobierno, sea “lavado” con un “grado de opositor”, que el presidente Santos le niega, pues con él podría justificar la supuesta animadversión que, se alega por los implicados, tiene la justicia en temas como Agro Ingreso Seguro, DAS, falsos positivos o Dirección Nacional de Estupefacientes. El miedo no es buen consejero ni en materia de inversiones ni en política, sobre todo cuando viene de tantas partes interesadas en crearlo.

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