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Cada año por esta misma fecha la capital estadounidense se convierte en escenario de la “marcha por la vida”, una manifestación en la que participan grupos a favor y en contra del aborto, un tema que desde enero de 1973, cuando el Tribunal Supremo legalizó en todos los estados del país el derecho de una mujer a interrumpir su embarazo, profundiza el abismo ideológico en EE.UU.
Este lunes cientos de manifestantes conservadores, respaldados por el Partido Republicano, llegarán al Tribunal Supremo para pedirle al gobierno de Barack Obama que revoque la decisión tomada hace 38 años. Pero la posición del presidente es muy clara: desde el año 2008 Obama se manifestó contrario a introducir cualquier enmienda constitucional que modifique la situación actual porque “es un asunto que divide demasiado al país”. En un comunicado emitido por la Casa Blanca este fin de semana, el presidente estadounidense aseguró que respaldaba el aborto como un derecho constitucional que su gobierno se compromete a proteger y ratificó su posición: “La decisión en el caso de 1973 estableció un principio fundamental: el gobierno no debe entrometerse en asuntos de familia privados”.
Obama agregó que sigue comprometido con las políticas diseñadas para evitar embarazos no deseados, como el acceso a métodos anticonceptivos, la educación reproductiva y los servicios médicos preventivos que apoyen a madres y mujeres embarazadas, alienten relaciones saludables y promuevan la adopción”.
Algunos representantes republicanos le respondieron al mandatario diciendo que en el país hay un cambio cultural contra el aborto. “Estamos viendo un cambio cultural hacia la protección de la vida y para revertir la ola de abortos sin restricción”, dijo en un comunicado Charmaine Yoest, presidenta del grupo Estadounidenses Unidos por la Vida y que según sus datos, el último año aumentó de 21 a 29 los gobernadores que se oponen al aborto.
Según el Instituto Guttmacher, un grupo de investigación a favor del aborto, 370 medidas fueron presentadas en 2010 para regular el aborto, 20 más que en los últimos cinco años y al menos 34 leyes en contra del aborto fueron aprobadas, por lo que prometen continuar la batalla para “combatir la avalancha” de medidas para restringir este derecho.