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El bosque, la biblioteca, la Institución Educativa y algunas casas vecinas se han convertido, por más de una década, en el refugio de expresiones culturales y artísticas itinerantes que han impulsado gestores culturales, administraciones y habitantes del corregimiento de Santa Elena, ubicado en el oriente de Medellín. Por ello, en este territorio de tradición silletera, desde entonces, se había venido hablando de la importancia de congregarlas en una casa cultural.
El colectivo Dimensión Bosque, por ejemplo, es resultado de una de esas búsquedas comunitarias por fortalecer la cultura en la zona. Creado hace más de tres años por 10 jóvenes que viven en el territorio, desde sus profesiones y gustos personales, han impulsado encuentros artísticos, de siembra y recorridos de memoria: caminatas mensuales desde las que buscan explorar el corregimiento y sus alrededores con el fin de propiciar el contacto con la naturaleza y la historia de los antiguos caminos.
Por ello, el anuncio de la inauguración de la Casa de la Cultura de Santa Elena, que se llevará a cabo este sábado 22 de junio, trae nuevas expectativas entre los habitantes: “En Santa Elena se vive una cultura de la tradición silletera, casi nunca se han tenido espacios pensados para que las comunidades puedan desarrollar otro tipo de arte, en las veredas nunca se va a encontrar una programación teatral, no existen grupos de danzas consolidados sino grupos itinerantes, organizados por personas que saben de ello, que a veces se juntan para mostrar esos procesos culturales y artísticos del territorio”, explica Milton Ríos, músico y gestor cultural del colectivo Dimensión Bosque.
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Así funcionará
Esta nueva casa de la cultura, que es la primera del municipio en los cinco corregimientos de Medellín, fue una apuesta priorizada durante las Jornadas de Vida y Equidad de la administración anterior -en la que se destinaron $2.500 millones- y fue ejecutada por la actual, por un monto final de $5.378 millones. Un espacio que entrará a hacer parte de la Red de Casas de la Cultura (CATUL) de la capital antioqueña, conformada por 15 escenarios entre casas culturales, Unidades de Vida Articulada (UVAS), dos teatros y el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia.
La casa cuenta con un auditorio en el que se podrán acoger entre 150 y 200 personas, donde se esperan realizar proyecciones y formación en artes escénicas; un salón de danza, otro para artes plásticas, una sala de reuniones, oficinas y una sala de exposiciones. Además, se estudia la posibilidad de equipar el espacio con mobiliario para la experimentación científica y tecnológica durante los próximos meses.
“Aquí la gente va a poder asistir a clases de baile, de teatro, podrán exponer artístas plásticos, del corregimeinto o de la ciudad. Es un escenario que viene a alimentar lo que ya está, además permitirá liberar espacios de la biblioteca para fortalecer labores de fomento de lectura”, explica Lina Botero, secretaria de Cultura Ciudadana de Medellín.
El horario inicial que se manejará en la casa será de 9:00 a.m. a 8:00 p.m., su programación será liderada por el equipo de la Red CATUL que propone dos lineas de trabajo: una de ellas es la Linea artística y cultural desde la que se promoverán talleres de formación en temas como danza, artes plásticas, gastronomía y cocina. La segunda es la de Fomento a la creación que comprenderá memoria cultural en los territorios, donde se espera conectar la oferta institucional con con lo que pasa en la zona; circulación cultural, que buscará intercambios de experiencias con otras casas de la ciudad y gestión cultural comunitaria desde la que se buscará unir la oferta de la casa de la cultura, la de la Red de Bibliotecas, la Escuela de Música -que actualmente funciona en la Institución Educativa del corregimiento- y apuestas del sector.
“Lo que se ha buscado desde los años 90 y desde inicios del siglo XXI es poder tener equipamientos culturales en diferentes lugares de la ciudad, esto incluso en los corregimientos, porque muchas veces la zona rural ha quedado por fuera de los programas institucionales. Queremos también que cada vez más personas, tanto locales, nacionales e internacionales incluyan a los corregimeintos dentro de sus intereses, que la gente también conozca la parte rural que tiene Medellín”, agrega Botero.
Una inauguración cultural
Aunque la construcción de la casa finalizó a inicios de este año, según la secretaria de Cultura no se quería inaugurar solo “unas paredes”, por ello se vinculó la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura en esta apertura que traerá, desde las 11:00 a.m. hasta las 6:00 p.m., una variada programación para todas las edades.
Algunas actividades de la jornada son el Conversatoriolate, a la 1:00 p. m., donde los asistentes podrán hacer un intercambio de historias, al calor de un chocolate parviado; la charla de la tarde Migrantes del cielo. Pequeños viajeros, que se realizará a las 3:30 p.m., consistirá en un conversatorio y un avistamiento con la ingeniera ambiental Natalia Ruiz Giraldo y el aficionado a las aves Juan Fernando Giraldo.
Además, el Jardín Lectura Viva traerá tres talleres de promoción de lectura, escritura y oralidad. La programación artística, que también comenzará desde las once de la mañana, incluirá dos conciertos de música parrandera con Los Toños y Los Tigrillos del Sur, y un momento para la narración oral Soñemos cuentos, con Jota Villaza, director artístico de la Corporación Cultural VivaPalabra. También, habrá una exposición fotográfica dirigida al público general sobre la diversidad de las especies del país y su evolución.
¿Y en los otros corregimientos?
El 70% del territorio de Medellín es rural y está dividido en cinco corregimientos que agrupan más de 300 mil personas, en cada uno de ellos funcionan bibliotecas públicas desde las cuales se ofrecen diversos programas artísticos, que responden a estudios del territorio. Según Herman Montoya Gil, líder del programa de Lectura, Biblioteca y Patrimonio de la Alcaldía, no se tiene pensado, por ahora, construir nuevas casas de la cultura en los otros corregimientos sino fortalecer los espacios que ya están para que abran siempre durante los primeros días del año y su oferta sea cada vez más sólida.
“No en todos los corregimientos podemos tener una casa de la cultura. Hace ya unos 12 años las bibliotecas dejaron de prestar solo un servicio de circulación de material para introducir en ellas una oferta cultural. En el caso de la Biblioteca de Santa Elena se ofreció, por muchos años, talleres de formación en artes plásticas, fotografía, promoción de lectura y se vinculaba a la Feria de las Flores, por eso los contenidos son pensados según las dinámicas de los territorios”, puntualizó Montoya.
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yorley.ruizm@gmail.com