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Este fin de semana, el Super Bowl vuelve a cruzar los caminos de los Seattle Seahawks y los New England Patriots. Más allá del enfrentamiento, ese partido es una excusa perfecta para volver sobre la trayectoria de un hombre que no solo supo ser el máximo ídolo de uno de los finalistas, sino que redefinió el puesto de mariscal de campo para siempre.
Desde California hasta Nueva Inglaterra, desde la sexta ronda del draft hasta la cima de la NFL, su carrera fue una construcción lenta, hecha de buenos hábitos y una competitividad casi obsesiva. Antes de convertirse en leyenda y ganar siete anillos, fue un suplente. Su recorrido lo convirtió en una figura central del fútbol americano.
Nació en San Mateo, California, en 1977, el menor de cuatro hermanos, en un hogar en el que se respiraba deporte. Creció como aficionado de los San Francisco 49ers, con Joe Montana como ídolo. Fue a verlo varias veces en el Candlestick Park.
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— TB EGO (@TomBradyEgo) February 1, 2026
Su educación secundaria transcurrió en Junípero Serra High School. Allí fue mariscal de campo y también destacado receptor en béisbol, otra de las disciplinas que le apasionaba. Al final fue el balón ovalado el que definió su destino.
Luego dio el salto al fútbol universitario cuando ingresó a la Universidad de Michigan en 1995, donde el puesto de quarterback estaba lejos de estar asegurado. Alternó titularidades, soportó competencia interna intensa y pasó largos tramos como suplente.
No fue una superestrella universitaria, pero sí un jugador con virtudes que crecerían con el tiempo. Todavía no era su momento para brillar. Las carreras deportivas no son competencias de velocidad, sino de fondo. Y la suya apenas comenzaba.
El draft y los primeros pasos en la NFL
El Draft de la NFL del año 2000 marcó un inicio para el californiano. Brady fue elegido en la sexta ronda, con el pick número 199 por los New England Patriots. Seis quarterbacks fueron seleccionados antes. No llegó con grandes reflectores a la máxima categoría.
En su temporada de novato tuvo poca participación, aprendiendo desde el banquillo. Todo cambió en 2001, cuando una lesión de Drew Bledsoe le abrió la puerta como titular en el equipo de Massachusetts. Tomó el mando y no soltó más el puesto.
Desde el cuerpo técnico se percibía algo distinto. Bill Belichick, el entrenador que le dio la confianza de asumir las riendas del ataque de los de Nueva Inglaterra, recordaría años después que Brady “tenía una calma poco común y hacía mejores a los demás”.
Brady cerró su primera temporada como titular llevando a los Patriots a playoffs y, contra todo pronóstico, hasta el Super Bowl. Su ascenso fue meteórico. Tras su irrupción se consolidó no solo como una figura, sino que, en palabras del mismo Belichick, se convirtió en “el mejor jugador en la historia de la NFL”.
Los Super Bowls de Tom Brady
El primer título llegó en esa temporada de irrupción, la de 2001, en el Super Bowl XXXVI frente a los St. Louis Rams. Brady lideró una ofensiva final sin tiempo muerto y ganó el partido con un gol de campo de Adam Vinatieri sobre el final. Tenía 24 años y ya mostraba temple histórico cuando fue elegido como el MVP de esa final.

Como mariscal de campo, Brady fue cerebral y preciso. Destacó por su lectura defensiva, rapidez en la toma de decisiones y liderazgo en el vestuario. No improvisaba por espectáculo: controlaba ritmos, protegía el balón y elevaba el rendimiento colectivo con autoridad silenciosa.
A lo largo de su carrera ganó siete Super Bowls: seis con los New England Patriots y uno con los Tampa Bay Buccaneers. Además, disputó diez Super Bowls en total, un récord absoluto para un mariscal de campo, lo que consolidó una dinastía sin precedentes en la NFL moderna.
“Siempre tuve mucha confianza en que era capaz de mucho más de lo que otros podían pensar, y nunca perdí de vista el hecho de que cada día tienes la oportunidad de demostrarlo y acercarte un poco más a la persona que sabes que puedes llegar a ser. Amo el proceso de mejorar”, comentó el californiano sobre su filosofía de vida.
Un dato que engrandece todavía más su leyenda en el fútbol americano es que en cinco de esos supertazones (XXXVI, XXXVIII, XLIX, LI y LV) fue elegido además como el jugador más valioso. Sobre esas finales, Brady dijo que llegar a diez Super Bowls fue el resultado de miles de pequeños hábitos bien hechos.
Últimos años, retiro y presente
En los últimos años de su carrera, Brady tomó una decisión que impactó su vida personal. En 2022 regresó del retiro inicial para jugar otra temporada, una elección que tensó su relación con su entonces esposa, la modelo brasileña Gisele Bündchen, y coincidió con su posterior divorcio.
Finalmente, Tom Brady anunció su retiro definitivo en febrero de 2023, a los 45 años. Cerró una carrera de 23 temporadas en la NFL, con longevidad inédita para su posición y un legado que redefinió los estándares físicos, mentales y profesionales del mariscal de campo moderno.
“Hay nuevos capítulos, nuevas cosas emocionantes y nuevas oportunidades, y estoy realmente entusiasmado por lo que viene. Amé mi tiempo en el fútbol americano; fue el gran amor de mi vida, y es difícil tomar decisiones así, pero sin duda es el momento correcto”, comentó tras dejar las canchas.
Desde entonces, Brady se ha dedicado a múltiples proyectos. Es analista principal de la NFL para Fox Sports, empresario con su marca TB12, productor audiovisual con 199 Productions y socio minoritario de los Las Vegas Raiders, ampliando su influencia fuera del campo.
De cara al futuro, Brady ha expresado interés en el desarrollo de atletas, la comunicación deportiva y la construcción de cultura competitiva. Lejos del casco y el uniforme, sigue siendo una figura central del deporte, ahora desde su faceta empresarial.

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