
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
¿Crónica de una inflación esperada? Los datos del indicador para enero abren varias dudas y, bajo la mirada de varios analistas, confirman que el camino de subida para los precios en Colombia apenas comenzaría.
Vamos primero con los datos: la variación anual en Colombia se ubicó en 5,35 % en enero, por encima del cierre de 2025 (5,1 %) y también superando las cifras del principio de año en 2025, cuando llegó a 5,22 %.
En el análisis mensual, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación de 1,18 %, en línea con las expectativas del mercado. La última variación mensual más alta en enero se registró en 2023, con 1,78 %. En enero de 2025, la inflación mensual fue de 0,94 %.
Antes de entrar en más detalles, vale la pena destacar acá que enero es un mes con algunas particularidades a la hora de hablar de inflación: es el momento del año en el que se dan aumentos en prácticamente toda la economía, por los ajustes que se hacen en los precios con el IPC del año anterior y, claro, con el aumento del salario mínimo.
Entonces, para decirlo de forma simple: es un periodo en el que, normalmente, la inflación suele rebelarse, de alguna forma, y registrar valores por encima de la tendencia de meses anteriores.
Pero, y por acá vamos entrando en materia, las cifras de este enero en particular dejan un sinsabor, pues están por encima de otros registros, especialmente en la variación mensual (que es la comparación con el mes inmediatamente anterior).
Que la variación mensual más alta en tiempos recientes haya sido enero de 2023 puede ser una muy mala señal, si tenemos en cuenta que fue justo en marzo de ese año cuando alcanzamos el pico inflacionario pospandemia, con una cima de 13,34 % en el indicador.
Justo después de este registro fue que el Banco de la República (abril 2023) comenzó a ajustar las clavijas de la política monetaria y a subir las tasas para contener la subida del IPC.
¿Qué está impulsando la inflación en Colombia?
En el análisis mensual, la división de gasto que más aportó a la inflación fue la de restaurantes y hoteles (0,33 puntos porcentuales), este también fue el rubro que más subió en enero (2,94 %). El comportamiento se explica, principalmente, por las comidas por fuera del hogar, según destacó Andrea Ramírez, subdirectora del DANE.
Alimentos fue el segundo rubro con mayor aporte (0,31 puntos), Ramírez explicó que esta división en diciembre tuvo una variación mensual negativa, pero en el primer mes de este año es uno de los motores de la inflación, impulsado principalmente por carnes, lácteos, quesos y pollo. Zanahoria, arroz y huevo registraron una variación negativa.
La tercera división que más aportó fue transporte (0,29 puntos). En este caso, según Ramírez, la mayor parte del aumento se debe a los incrementos en el transporte urbano: “16 ciudades ya incrementaron el precio y siete ciudades con transporte masivo también lo hicieron”. Los aumentos en precios de la revisión técnico-mecánica también influyeron.
Desde la mirada anual, la inflación sin alimentos ni regulados, que es un indicador que sigue muy de cerca el Banco de la República, “continuó aumentando y alcanzó 5,39% (+37 pb)”, según Mariana Quinche, economista de BBVA Research.
La analista agregó: “Tal como anticipábamos, la inflación se aceleró en enero debido a las indexaciones, efecto que se vio exacerbado por el incremento del 23% en el salario mínimo. En este contexto, las subcanastas de servicios y bienes, que son las más sensibles al aumento del salario mínimo, registraron un incremento significativo en su inflación anual”.
Los resultados del IPC para enero estuvieron en línea con las expectativas de analistas. Por ejemplo, la mayoría de los consultados en la Encuesta de Opinión Financiera ubicaron la variación anual para enero en 5,33 %. Y la mayoría de quienes participan en la encuesta que hace el Banco de la República proyectaron una inflación mensual de 1,16 %.
Esta cierta concordancia entre datos y proyecciones puede ser preocupante, si se tiene en cuenta que prácticamente todos los análisis (en encuestas o de centros de análisis económico) aseguran que en 2026 el IPC terminará por encima de lo que comenzó y esto llevará a que el Banco de la República eleve a 11 % sus tasas de interés.
Para Quinche, de BBVA Research, los resultados de inflación para enero refuerzan “la decisión de la Junta del Banco de la República de incrementar la tasa de política monetaria. Esperamos que este proceso inflacionario continúe en febrero y se intensifique”.
La inflación y las tasas de interés
En su más reciente reunión (enero 2026), la junta directiva del Banco de la República decidió incrementar sus tasas de interés en 100 puntos básicos, llevando el indicador a 10,25 %.
Si bien, prácticamente todos los analistas daban por descontado que se efectuaría un alza, las proyecciones se decantaban por unos 50 puntos básicos, que habría dejado las tasas en 9,75 %. El incremento decidido por la junta duplicó la apuesta, si se quiere y, de paso, los temores por lo que pueda venir río abajo con la inflación y con el conjunto de la economía.
“Con esta decisión, el Banco de la República dio claridad de que la prioridad es tener una inflación a la baja y no al alza como se espera en los próximo meses”, dijo en su momento José Antonio Ocampo, exministro de Hacienda, durante una transmisión en vivo de El Espectador.
En el comunicado oficial que acompañó la decisión de tasas, se leía que “las expectativas de inflación en enero tuvieron un fuerte repunte frente a sus mediciones de diciembre. En el caso de los analistas las expectativas de inflación en la mediana de la muestra aumentaron de 4,6 % a 6,4 % para fin de 2026 y de 3,8 % a 4,8 % para fin de 2027. Las expectativas obtenidas a partir de los mercados de deuda también aumentaron, y se ubican sobre el 6 % en el horizonte de dos años”.
En otras palabras, lo que analistas y mercado ven en el futuro es un aumento en IPC, cuando hace apenas un par de meses la conversación incluía términos como senda de bajada y alcanzar el rango meta.
La transformación en las perspectivas no sucedió en el vacío. No hubo una junta secreta de pesimistas económicos. El factor decisivo en este timonazo repentino fue el aumento del 23 % en el salario mínimo, que fue decretado por el gobierno Petro con la idea de ofrecer una mejor remuneración a los trabajadores que dependen de este ingreso, pero también para poner a circular más dinero, algo que, en su visión, puede impulsar la demanda y el crecimiento de la economía en general.
En su momento, Juanita Villaveces, exviceministra técnica de Hacienda en el gobierno explicó que “hay una preocupación sobre el efecto del mínimo sobre la inflación. En primera medida, aumentan precios de bienes que están indexados al mínimo”.
Y añadió: “A quienes están contratando a trabajadores que ganan ese salario, obviamente se les van a incrementar los costos de contratación. Sí hay efectos que empiezan a verse en el aparato productivo. Y esto se comienza a traducir en el resto de la economía. Tuvimos un incremento muy grande. Pensar que no se va a trasladar sería desconocer la magnitud de ese incremento. Sí creo que va a haber un efecto”.
Los datos de l IPC para enero parecieran ir confirmando que vamos de subida en inflación y, posiblemente, sigamos esa ruta también en tasas de interés.
💰📈💱 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias económicas? Te invitamos a verlas en El Espectador.