Chi Chi Chi Le Le Le

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Viendo a los estudiantes protestar por el precio del metro y luego cómo escalaban estas protestas, la primera pregunta que me surge es: ¿por qué? ¿Es realmente el precio del tiquete del metro tan caro? Empiezan los cacerolazos y recuerdo entonces algunas imágenes en blanco y negro de la televisión, las imágenes de la “Marcha de las cacerolas vacías” contra Allende en 1971. En ese momento sonaban en contra del desabastecimiento; era una protesta que nació en la burguesía chilena y se extendió a todas las mujeres. ¿Por qué suenan hoy las cacerolas?

Lo hacen por el alza en los transportes, los salarios bajos y el costo de los servicios públicos, que se mezclan con las quejas por las deudas por la educación y, también, con los saqueos a supermercados, farmacias y negocios pequeños de gente que con gran esfuerzo los estaba sacando adelante. Es una protesta que se extiende más allá de la capital, más allá de los trabajadores y más allá de los estudiantes. Hay quienes bailan cueca en las protestas y también quienes se agreden mutuamente. Aparecen entonces los carabineros y los militares a restablecer el orden; pero el fantasma de la dictadura se atraviesa y el verde oscuro parece ser de nuevo el enemigo del pueblo más que su defensor. La memoria, selectiva como lo es ella, se convierte en un obstáculo para que la Fuerza Pública restablezca el orden y, en el fuego que avivan las protestas sobrepasando casi su causa original, el llamado a una redistribución de la riqueza, justificado en una sociedad donde, según la Cepal, el 1 % del país es dueño de cerca del 27 % de la riqueza, mientras que el 50 % más bajo accede solo al 2,1 % de ella.

Los recursos en manos de pocos es un problema generalizado en América Latina y la causa de un gran resentimiento social. Chile, confiado de que era el país que más había bajado la tasa de pobreza en la región en los últimos años y en que era un ejemplo de desarrollo, no se esperaba una debacle del tamaño que hemos visto. Toque de queda, más de tres mil detenidos, incluidos menores de edad, heridos con armas de fuego, y la pregunta cambia, ya no es: ¿por qué las protestas?, sino, ¿cómo salir de esto?

Las manifestaciones en Chile se suman a las de Hong Kong, Líbano y España; en la región a Ecuador, Haití y, también, Colombia. Son protestas que anuncian expectativas que no se cumplen. El gobierno francés experimentó el año pasado movilizaciones lideradas por los chalecos amarillos y, luego de un primer momento de sorpresa e incertidumbre, el gobierno de Macron llamó a un gran debate nacional del que salieron propuestas para abordar temas centrales del gobierno, incluida una nueva mirada a la democracia.

Lo que está en crisis hoy en Chile y la región, para atreverme a contestar el porqué, es el modelo de una democracia que además de ciudadana tiene que reescribirse en un modelo más equitativo y más justo. La imagen de un soldado bailando cueca en Rancagua con una activista me hace pensar en que Chile puede salir adelante y ser ejemplo, otra vez, de un modelo de desarrollo, uno en el que la redistribución de la riqueza tenga un capítulo, un capítulo que defina el modelo de sociedad que se quiere. El “¿cómo salir de este momento?” es un trabajo entre el Congreso y el Ejecutivo, un trabajo conjunto con la sociedad civil, un trabajo donde el primer paso es escuchar.

*Maria Teresa Aya Smitmans
Profesora Escuela de Relaciones Internacionales – Universidad Externado de Colombia.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido