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Más de 450 pacientes, fallecieron, varios años atrás, después de que les fueran recetados de manera indebida calmantes opioides en un hospital de Gosport, en el sur de Inglaterra, según las conclusiones de una investigación independiente dada a conocer este miércoles.
La investigación, realizada por el exobispo de Liverpool, James Jones, denuncia una «práctica institucionalizada en el Gosport War Memorial Hospital, entre 1989 y 2000», con el objetivo de acortar la vida de los pacientes prescribiéndoles y administrándoles opiáceos sin justificación médica.
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En el trabajo se estudian las circunstancias en que se produjeron centenares de decesos sospechosos ocurridos en este establecimiento, estimados en 456, que serían debidos a la administración inapropiada de opiáceos, en tanto la vida de otros 200 pacientes posiblemente fue acortada. «Los hechos ocurridos en el Gosport Memorial Hospital son trágicos, profundamente preocupantes y causaron una pena inimaginable a numerosas familias afectadas», declaró la primera ministra, Theresa May, este miércoles ante la Cámara de los comunes.
La investigación señala en particular a una doctora que trabajaba como asistente hospitalaria, Jane Barton, «responsable de la práctica de prescripción que prevalecía en el lugar». El informe de la investigación señala que hubo enfermeras que dieron la alarma entre febrero de 1991 y enero de 1992, pero sus advertencias no fueron tomadas en cuenta.
«La policía, en colaboración con la oficina del fiscal y, si es necesario, clínicos, examinarán los nuevos elementos que figuran en el informe antes de decidir sobre las próximas etapas», comentó el ministro de Salud, Jeremy Hunt.