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Cambio ambiental: ¿qué podemos hacer?
Digamos que la mayoría estamos conscientes de la necesidad de no usar plástico. La mayoría sabemos el porqué y las consecuencias de usarlo. Se necesita incentivar, a través del Ministerio de Ambiente, la investigación e innovación de nuevos productos para evitar más contaminación; o a través de otra entidad, pero es el momento de hacerlo si pensamos en el futuro. Es irónico que si uno compra un producto de aseo ecológico lo encontremos envasado en plástico que poluciona. O si uno compra un filtro de agua totalmente ecológico en su funcionamiento, sus partes sean plásticas no degradables. No nos engañemos, falta mucho y pareciera que poco se hace en este sentido. Ya se han dado pasos, pero hay que crear, comercializar y fomentar este tipo de cosas o, si es el caso, copiarnos de otros países. Buscar cuidar más de la naturaleza y no contaminar, más que una creencia, moda o ideología, es una prevención o un gesto amable frente a la rica fauna y flora de nuestro país, es un gesto de generosidad frente a nuestros hijos y futuros nietos. Estoy segura de que queremos que disfruten del mismo caudal del río que hoy vemos, o de la playa limpia y el mar cristalino que aín podemos encontrar, o que caminen por una ciudad llena de árboles y sin tanta basura. Si la tecnología ha avanzado tanto en otros campos, pongan esta al servicio de nuevos recursos para mantener la Tierra lo más saludable posible, libre de contaminantes y químicos innecesarios, alcanzando el grado de avance necesario para evitar dañar. Les aseguro que la Luna, ni con toda la tecnología del mundo, no podrá suplantar nuestra hermosa Tierra. Lo ecológico lo veo como sinónimo de vida, es inherente a la naturaleza humana, lo ecológico es amigable, es garantía de un entorno sano. Vale la pena invertir tiempo y recursos en este tema.
Ana María Villazón Aponte
Religión y política
Si las iglesias cristianas y sus pastores, particularmente, pueden convertirse en partidos políticos con vasto proselitismo y amplia actividad electoral, ¿por qué un sacerdote o un obispo católico no puede criticar y llamar la atención sobre la falta de ética de algunos medios de comunicación, sobre conductas corruptas y también antiéticas de candidatos y de operadores judiciales con específicos intereses electorales? ¿Tendrá la Iglesia católica que convertirse en partido político para que sus ministros puedan hablar en favor de la democracia y la limpieza electoral?
M. Cristina Quiroga. Cali
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