Del respeto, escritos y caricaturas

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Con el correr del tiempo, las ofensas pasadas de tono contra las primeras autoridades son más atrevidas y el irrespeto es frecuente. El señor presidente, sea quien sea, merece respeto, no es justo ni cortés inculcarle al público en general que se le puede tildar con los calificativos más bajos y ruines. En algunas caricaturas aparece el presidente de la república colombiana comparado con animales o ridiculizándolo con minifiguras.

Nuestro idioma es muy rico y la creatividad de nuestros caricaturistas, que tradicionalmente se han destacado por su ingenio y respeto (Rendón, Antonio Mingote, Hernán Merino, Pepón, Osuna, entre otros), no ha sido tomada como ejemplo, por el contrario, estamos llegando al desconocimiento del verdadero significado de la caricatura:

“Una caricatura (del italiano caricare: cargar, exagerar) es un retrato que exagera o distorsiona la apariencia física de una o varias personas. Es en ocasiones un retrato de la sociedad reconocible, para crear un parecido fácilmente identificable y, generalmente, humorístico…”.

Pero de allí a ridiculizar y faltar al respeto a las autoridades comparándolas con cerdos o animales semejantes hay un gran trecho. Sería muy conveniente que quienes están en este oficio tuvieran en cuenta la dignidad de las personas y, en consecuencia, buscaran elementos que se parezcan y que puedan ser humorísticos si así lo prefieren, pero cosa muy diferente es la falta de respeto en exceso hacia las autoridades. Esto es lo que un medio de comunicación vende a sus lectores, ignorando que en muchos casos la caricatura tiene mucha más fuerza que un editorial, siempre y cuando esta tenga un contenido bien concebido.

Colombia está atravesando una gran crisis en sus valores y es por ello que debemos recuperarlos en la medida de nuestras capacidades y entender que sembrar el odio y la discordia entre los ciudadanos no es la mejor ruta de mejoramiento.

El país necesita un gran giro en lo referente a la dignidad de las personas y no podemos continuar con la mentira y con las caricaturas que menoscaban el respeto que merecen nuestros ciudadanos, sean estos de nuestro lado o del lado contrario. Tenemos armas mucho más dignas para poder comunicar nuestras ideas y nuestras imágenes sobre la calidad de gestión de nuestros gobernantes.

Marco Fidel Rocha Rodríguez

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