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El 30 de marzo, desde Caracas y con foto incluida del presidente Nicolás Maduro con las delegaciones de Gobierno y ELN, se anunció que habían concluido una larga fase exploratoria en la que construyeron una agenda y una metodología de trabajo que incluía la poco ortodoxa formula de trabajar de manera escalonada en cinco países, que fue la fórmula que encontraron las dos partes, gobierno y ELN, a la pretensión del primero de que la mesa funcionara en Quito y del segundo de que fuera en Caracas.
Con la apertura de la mesa, respiramos hondo quienes llegamos a pensar que no habría proceso, pero el alivio duró poco, el mismo 30 de marzo desde el Palacio de Nariño, en el discurso del presidente Santos donde anunciaba agenda y protocolos dejo muy claro que el Gobierno no activaría la mesa hasta el momento en que el ELN no libere a las personas secuestradas en su poder y suspenda de manera definitiva esta práctica tan repudiada en la sociedad Colombiana.
La respuesta del ELN el mismo 30, desde Caracas, fue una abierta defensa del secuestro por parte de Antonio García, jefe de la delegación negociadora y la crítica al Presidente de que ese punto, secuestro – llamado por el ELN, retenciones- estaba en la agenda y debía ser discutido en el momento en que se llegara a ese punto y que era una violación a los acuerdos , colocar exigencias unilaterales no pactadas.
Con el secuestro de Salud Hernández y otro par de periodista de RCN, el presidente Santos ha reiterado su exigencia: con secuestrados y permanencia de esta práctica no se sentará, no iniciará la mesa en Quito ni en ninguno de los otros países acordados
Sin un proceso entre Gobierno y ELN, no podremos hablar de una paz política completa -y eso sin mencionar la amenaza de los grupos post-desmovilización del viejo paramilitarismo que se mantiene- lo que está en juego es mucho y el desafío por salir de esta nueva crisis entre gobierno y ELN, interpela a quienes pueden ayudar a que las dos partes, encuentren un punto de entendimiento.
La postura de Gobierno es no sentarse sin el tema de secuestro resuelto y ELN, considera inadmisible una exigencia que valora que se puede discutir como parte de un conjunto de asuntos humanitarios, donde no solo existe el secuestro.
Fórmulas se pueden encontrar si las dos partes se disponen a construirlas y en esto pueden ayudar los países garantes del proceso, que son Noruega, Venezuela, Ecuador, Brasil, Chile y Cuba, un grupo amplio donde Gobierno y ELN tienen confianzas y con amplia experiencia en mediaciones de este tipo, igualmente puede aportar salidas la Iglesia Católica, que de manera discreta trabaja en esta mesa pendiente.
Por otra parte trabajan en encontrar un camino de entendimiento entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el ELN las Comisiones de Paz de Senado y Cámara y la Comisión Civil Facilitadora, lo hacen de manera discreta y profesional y su concurso es clave en este momento d dificultades.
Hemos insistido durante años de la importancia de un proceso de solución negociada y ahora que estamos en la recta final de cerrar un acuerdo con las FARC, se hace más perentorio que se pueda igualmente emprender la solución negociada con el ELN.
Fórmulas para salir de este impasse existen, no puede ser que no se abra esta mesa, con una agenda ya establecida y la urgencia de transitar un proceso hacia la construcción de un acuerdo de paz igualmente con el ELN.
Las dos partes deben mantener los canales de comunicación abiertos, como afortunadamente lo han hecho y con la colaboración de las instancias nacionales e internacionales encontrar una fórmula de entendimiento.
Sin un acuerdo con el ELN, la paz que se construya con las FARC, será inestable y solo nos llevará a un nuevo ciclo de confrontaciones donde el resultado es incierto, no comparto la valoración de que el ELN, va a ser derrotado en un dos por tres, es una fuerza con mucho recorrido en las lides de la resistencia armada.
El Presidente Santos, tiene el reto de cerrar de manera global este alzamiento armado y debe perseverar en encontrar un camino para que el proceso con el ELN se desarrolle.
El ELN, igualmente tiene el reto de mostrar que quiere la solución negociada y para ello debe igualmente buscar flexibilizar su rígido formato de bilateralidad.
El tiempo corre y la mesa Gobierno-ELN no puede naufragar después de haber logrado establecer una agenda y unos mecanismos para trabajar.