Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El miedo es el gran acompañante de las sedes diplomáticas en Roma en vísperas de la Navidad. La explosión de dos paquetes bomba, uno en la Embajada de Suiza y otro en la chilena, pusieron en estado de alerta a los cuerpos de seguridad de la capital italiana, que de inmediato reforzaron la vigilancia en toda la ciudad, especialmente en las embajadas.
Cerca del mediodía europeo tuvo lugar en la sede diplomática de Suiza la primera explosión de la jornada. El portero de la embajada resultó gravemente herido en una mano cuando para entonces una falsa alarma de bomba ya había generado angustia en el Ayuntamiento de Roma.
Horas más tarde, otro paquete bomba estalló en la Embajada de Chile sin consecuencias mayores. Uno de los funcionarios del lugar resultó herido levemente y fue trasladado a un hospital para los chequeos de rutina. Un nuevo paquete fue interceptado en la Embajada de Ucrania tras resultar sospechoso, aunque en esta ocasión no se tratara más que de una simple tarjeta navideña.
En realidad, la prevención de las autoridades ante un eventual ataque terrorista había comenzado desde el martes, cuando en uno de los vagones del metro fue encontrado un artefacto rudimentario, elaborado con tubos y pólvora.
Después de los incidentes en las dos embajadas, el ministro de Exteriores, Franco Frattini, describió la situación como una “grave amenaza” y anunció las medidas de alerta: “las embajadas presentes en Roma están comprobando que todo esté en orden, mientras están alertadas también las sedes diplomáticas italianas en el extranjero”.
La Policía italiana se ha hecho cargo de la investigación. Aunque, según han admitido las autoridades, es prematuro atribuir la autoría de los atentados a alguna organización, hasta ahora las sospechas parecen apuntar hacia los grupos anarquistas y ecologistas radicales de Europa.
“La pista que se sigue es la anarquista, ya que existen los precedentes de noviembre en varias embajadas en Grecia, país en el que al igual que en España e Italia, existen varios de estos grupos estrechamente relacionados”, aseguró el ministro del Interior, Roberto Maroni.
La razón por la que al parecer las miradas se orientan hacia estos grupos, que son señalados como “eco-terroristas” por su lucha a favor del medio ambiente, está en la hipótesis de que se trata de una venganza por la extradición a Suiza del anarquista Marco Camenisch.
Camenisch, suizo de nacimiento, ha sido un reconocido militante antinuclear que durante los años 90 fue capturado en Italia por asesinar a un guardia de frontera en su país. En 2002, Roma aceptó la petición de extradición de Suiza, por lo que fue enviado a pagar condena en su nación de origen.
La hipótesis se refuerza además porque el pasado 5 de octubre fue encontrado un artefacto incendiario en una de las vallas de la embajada suiza. Cuando la Policía descubrió el paquete, encontró a su lado un mensaje que decía: “Costa, Silvia y Billy libres”, nombres que en su momento los investigadores ligaron con un grupo de ecologistas radicales capturados muy cerca de Zurich en el más de abril. No obstante, hasta el momento no se ha hecho ningún pronunciamiento oficial sobre el tema.