Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
—¿Aló? ¿Abuela?
—Sí mijo, dígame.
—La estamos esperando para almorzar.
—Ah sí, sí… Pero guárdenme, hoy me demoro.
—¿Se le había olvidado?
—No, hoy tengo asamblea de accionistas de Ecopetrol…
Este diálogo con la abuela no hubieran tenido lugar hace 10 o 20 años. Menos se hubiera pensado que ella fuera accionista de una empresa tan grande como Ecopetrol. Pero en la actualidad son bastante frecuentes este tipo de conversaciones, lo que confirma que cada vez más personas están confiando en las alternativas que ofrecen los mercados financieros y su método de creación de valor: para 2008, la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) vio cómo 113.508 personas registraron, por lo menos, una transacción exitosa.
En Colombia, el mercado financiero se divide en dos: el de dinero y el de capitales. El primero hace referencia a la interacción entre instituciones financieras que solventan a los agentes por medio de créditos e inversión, mientras que el segundo se utiliza con el mismo fin, con la diferencia de que se colocan títulos y activos financieros que las partes compran y venden para que los inversionistas obtengan liquidez y rentabilidad.
En él se busca que el ahorro se destine a la inversión, con períodos de mediano y largo plazos, que después generen unos rendimientos para luego retribuir la inversión y solventar con recursos a las empresas, las entidades financieras y al Estado.
El mercado de capitales, aunque aún es pequeño, viene creciendo. Al igual que los inversionistas, las empresas también han depositado su confianza en este mercado, pasando de 4 en 1929 a aproximadamente 300 inscritas en 2009. Con este crecimiento, la bolsa cada vez cuenta con más alternativas de inversión que se ajustan a los diferentes perfiles de riesgo de quienes quieren invertir.
Pero entre estas 300, son 39 las compañías que cotizan en bolsa. Están clasificadas en financieras, industriales, de servicios y públicas. En los últimos años hemos observado cómo las públicas han dado una rentabilidad superior en 30% que las privadas (ver gráfico), producto de la entrada de compañías como Ecopetrol e ISA, por ejemplo.
Todo indica que la abuela estaba bien orientada: estudió dónde colocar su platica y buscó una inversión que le ofreciera rentabilidad y que se valorizara. Como ella, las personas que tengan excedentes de liquidez podrían considerar posibilidades como las empresas estatales, sin descuidar la estabilidad y tendencia al alza que ofrecen las compañías privadas. Pero no hay que olvidar que las inversiones en el mercado de capitales se debe considerar en el mediano y largo plazos.
*Director de Estudios Económicos de Raddar