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La pandemia marcó un antes y un después para la industria de la moda colombiana. Tras más de cinco años, apenas se están normalizando las dinámicas de consumo.
Vale la pena hacer un breve recuento: en 2020, el armario de los colombianos se ajustó a las normas de bioseguridad y se presentó una caída del gasto, pues la prioridad era la canasta básica. En 2021 y 2022, luego de que terminaran las cuarentenas, comenzó una recuperación y los hogares colombianos volvieron a comprar ropa, pero se generó un sobreabastecimiento. En 2023 y 2024 se dio una normalización. En 2025, pese a las guerras arancelarias y condiciones geopolíticas complicadas, el desempeño del sector ha sido positivo, pero se recomienda prudencia.
De acuerdo con cifras del Observatorio de Moda de Inexmoda, Raddar y Sectorial, el tamaño de mercado de la moda en Colombia en noviembre de 2025 fue de COP 3,16 billones, un 10,51 % más que en el mismo mes de 2024. Las cifras positivas responden a una reducción en la inflación y en las tasas de interés, así como a una mejora en los ingresos de los hogares colombianos, lo que les permite destinar más dinero al rubro de la moda.
El último trimestre de 2025 también es el más dinámico, pues la temporada de fin de año representa entre 30 % y 40 % de las ventas anuales del sector. Según proyecciones del Laboratorio de Conocimiento y Asuntos Corporativos de Inexmoda, el mercado de moda superará los COP 36 billones, 19% más que en el mismo periodo de 2024.
Para el cierre de 2025, Inexmoda proyecta un crecimiento anual del 11 %, impulsado por un aumento del 7 % en las unidades y del 4 % en los precios. Así las cosas, si 2025 pasará a la historia como el año de la recuperación, 2026 será el de la consolidación y la esperanza. “El próximo año será un período en el que las marcas colombianas deberán fortalecer su estructura, capitalizar aprendizajes recientes y proyectarse hacia un crecimiento sostenible”, afirma Inexmoda, la entidad encargada de la elaboración de ferias como Colombiatex y Colombiamoda.
Este año también se proyecta como un año en el que la incertidumbre económica, las presiones por la sostenibilidad, los avances tecnológicos, los aranceles (o la eliminación de ellos) y los cambios en el consumo marcarán el rumbo de la industria local. Los empresarios del sector deberán explorar nuevos destinos de abastecimiento, tener flexibilidad en sus estrategias y enfocarse en nuevos lugares para exportar, sin descuidar las oportunidades de crecimiento locales.
“El 2026 será un año decisivo para el sistema moda, en el que las empresas deberán prepararse para abrirse camino en un panorama global que cambia a gran velocidad. Esto implica repensar sus modelos de negocio, explorar nuevos mercados, reconfigurar los focos de abastecimiento y transformar la forma en que comercializan sus marcas”, dijo Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda.
Raddar proyecta un crecimiento del 5,7 % para 2026, con un 6 % y una cifra de gasto del 1,8 %. “Lo que ha hecho la industria de la moda para entender cómo tenía que reajustarse después de pandemia, tener la valentía de subir precios y redefinir sus canastas de producto, preparan a la industria para las complejidades que va a tener este año por temas de costos laborales”, dijo Camilo Herrera, presidente de Raddar, tras su conferencia en Colombiatex 2026.
La internacionalización
La consolidación en el exterior de la moda local se dio gracias al camino que recorrió la centenaria industria textil, que comenzó con producción textil y de confecciones, para dar paso al producto terminado y a la construcción de marcas y diseñadores, lo que hoy, 25 años después, se conoce en el mundo como moda colombiana.
Actualmente, Colombia exporta USD 511 millones en confecciones y USD 213 millones en textiles, mientras que importa USD 686 millones y USD 1.638 millones, respectivamente. De acuerdo con la entidad, la balanza negativa revela la necesidad de reforzar capacidades locales, pero también muestra el potencial de crecimiento de una industria que puede conquistar mayores mercados si continúa elevando su propuesta de valor.
“Hay una efervescencia y unas ganas del sector por la internacionalización, por salir a mercados internacionales. En 2025, gracias a ferias como Colombiatex y Colombiamoda, y a la cantidad de eventos e interés que vieron en Colombia, nos consolidamos como un país de moda a nivel regional y latinoamericano”, aseguró Díez.
La clave para lograr la internacionalización estará en marcas consolidadas con productos diferenciales que conquisten nuevos mercados y nichos en los que, cada marca y producto, tengan pertinencia, a que fortalezcan su cadena de valor, integren nuevas tecnologías y avancen hacia modelos más circulares y regenerativos.
Los aranceles y el salario mínimo
Diversos sectores y gremios económicos (Analdex, Conalgodón, la ANDI, entre otros) han manifestado su preocupación por la industria de la hilatura y el algodón tras la firma de dos decretos del Gobierno que modificaron el esquema de aranceles para insumos de la industria textil, dejándolos en cero.
Lo grave de la situación según los gremios e Inexmoda es que, además de los empleos que se pondrían en riesgo, si Colombia pierde su capacidad de producir hilos localmente, los confeccionistas no podrán cumplir la regla yarn-forward; es decir, las prendas colombianas perderían el acceso preferencial a mercados estratégicos.
El reto será mantener el encadenamiento productivo y la disponibilidad de insumos originarios para así evitar retrocesos en los avances que se han logrado en materia de exportación de la moda colombiana.
La industria local también deberá crear estrategias que equilibren la cancha frente a los productos asiáticos, fortalecer todos los eslabones de la cadena y repensar si el papel de los aranceles protege o afecta el sector.
Además, el aumento en el salario mínimo sí causará, de acuerdo con las proyecciones de Herrera, un freno en el gasto de los hogares y en la canasta de moda. Sin embargo, el buen trabajo de la industria permitirá que la industria pueda salir a flote en medio de este complejo año
La sostenibilidad
La sostenibilidad en la moda deberá enforcarse en tres factores importantes: un componente misional, implementación y regulación. Las reglamentaciones que está implementando la UE serán un requisito para las empresas colombianas que quieran exportar hacia ese destino. Además, una industria consciente permitirá emocionar y conectar con las necesidades de los consumidores y con las nuevas generaciones.
“Quiénes no estén listos para dicha regulación, sencillamente no van a poder continuar en el negocio. Por eso, hablamos de la sostenibilidad, no solo desde el medio ambiente, ni desde la misionalidad, sino desde la viabilidad de la industria en el futuro. Desde Inexmoda, el compromiso que tenemos con la sostenibilidad es visibilizar y poner las herramientas ante los empresarios para que ellos sepan cómo se tienen que preparar, cómo tienen que adaptar los modelos de negocio”, explicó Díez.
La inteligencia artificial
La inteligencia artificial se ha convertido en un factor de competitividad para muchas industrias, incluida la moda. En este aspecto, el reto es mayor, pues las marcas colombianas ni siquiera tienen consolidado el comercio en línea. La industria textil necesita una actualización en la maquinaria y, por ende, en herramientas tecnológicas, de inteligencia artificial y de automatización, porque “a través de esos avances, protegeremos la cadena de suministro de la industria de la moda, no para sustituir la mano de obra humana, sino para reducir el riesgo de desabastecimiento”, mencionó Díez.
De acuerdo con Herrera, la IA está funcionan en la industria textil en el esquema de venta, por ejemplo, los chatbots está funcionando muchísimo en el tema de manejo de inventario.
El 2026 será un año en el que la moda avanzará para consolidarse como una industria más consciente e innovadora a través de la internacionalización y la tecnología, lo que le permitirá alcanzar la cifra de proyección de crecimiento.
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