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El uso del español es tan sorprendente que ha encontrado formas para decir algo y todo lo contrario al mismo tiempo. Me explico. Si yo le digo: «hasta mañana me pagan», ¿usted entiende que no me han pagado, pero que mañana me pagan, o que hoy me están pagando, pero mañana ya no? La respuesta, tal vez, depende de su lugar de origen, del contexto o de mi entonación. Se trata de la ambigüedad del uso de la palabra «hasta», documentada en países de América como México y Colombia.
Yo solía ser de los que piensan que es incorrecto o por lo menos extraño emplear «hasta» para hablar de algo que no ha ocurrido aún («llega hasta mañana»). Tremenda sorpresa me llevé cuando encontré la acepción «no antes de» en el Diccionario de americanismos y el Diccionario de la lengua española, entre otros.
Desde la lingüística se ha descrito este uso como restrictivo, negativo o enfático, es decir, como equivalente de «solamente» o para marcar que algo tardó o tardará en ocurrir (entre otros). Las hipótesis sobre su origen son diversas. En todo caso, ¡las construcciones «hasta los 40 tuvo hijos» o «hasta los 40 no tuvo hijos» pueden tratar de decir lo mismo!
Intento evitar ese uso, pues creo que innecesariamente complica la comunicación. Más de una vez he quedado confundida cuando me dicen algo como: «hasta la próxima semana podemos hablar». ¿Podemos hablar desde ahora y hasta la próxima semana? ¿O no podemos hablar ahora, pero luego sí? Sin embargo, el uso ambiguo está tan asentado en algunos lugares que hay personas que no notan la ambivalencia ni caen en la confusión. Cuéntenme cómo les va con el uso ambiguo de «hasta».