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Resulta muy sencillo hacer un paralelismo entre la vida de Alexis García y el crecimiento como institución que ha tenido Equidad. De hecho, entender al primero puede servir para comprender mejor lo que han sido los últimos 15 años del segundo. Incluso, es válido decir que García ha hecho de su camino el camino del equipo.
¿Cómo? A través de metáforas que conlleven a semejanzas. Por ejemplo: cuando tenía siete años, el DT se dio cuenta de que si no empezaba a cambiar su manera de pensar y de actuar se quedaría sumido para siempre en la pobreza. Lo hizo después de la muerte de su padre, el día que una tía llegó hasta su casa en Medellín, con sus seis primos, y no volvió sino a los 20 años. “Dijo que iba por mercado para todos y se tardó dos décadas. Quedamos 14 niños (siete hermanos) a cargo de mi mamá”.
Eso se lo contó a sus jugadores cuando Equidad peleaba por ascender a la primera división del fútbol colombiano en 2006, unos días antes de empatar con Centauros en Villavicencio, resultado que les dio el derecho a ascender. García llevó al club a pasar del pensamiento a la acción, tal cual hizo él.
“Nos hizo creer que todo era posible, que podíamos subir, estar en finales, ganarles a los grandes. Y eso es importante para un futbolista, que lo hagan partícipe de hazañas, que entienda que con trabajo se puede construir lo que sea”, dice Stalin Motta, volante bogotano que, como García, es un emblema de la institución.
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Siguiendo con la semejanza entre vida e historia, se puede resaltar la capacidad del DT en acomodarse a las circunstancias para seguir adelante. Entonces, con el permiso de la memoria, se puede traer al ahora las veces que García tomaba las cabezas de las muñecas que encontraba en la basura y las rellenaba de papel periódico para hacer una pelota, pues el único niño de la cuadra que tenía un balón -también tres hermanas que le gustaban al entrenador- no siempre quería jugar.
“Lo que lo hace a uno fuerte es encontrar soluciones, no agrandar el problema. Hace poco se nos fueron Matías Mier y Pablo Sabbag, y tuvimos que reaccionar. No nos quedamos en el pasado, buscamos herramientas para construir nuestro futuro”, dijo en la rueda de prensa previa al duelo de este jueves contra Deportivo Pasto en la ida de la primera fase de la Copa Suramericana.
Igualmente, Alexis García se formó como un maestro para lidiar con la frustración. Y eso le ha ayudado a recuperar futbolistas que moralmente llegan o están desmoronados, que pueden llegar a dudar de sus condiciones y que solo necesitan las palabras correctas en el instante preciso, tal cual le sucedió a él cuando su mamá le decía que el fútbol era una perdedera de tiempo, que se pusiera a estudiar.
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Es el caso de Cristian Bonilla, arquero con un paso esporádico por Millonarios y hoy titular indiscutible en Equidad. “Cree en mí y eso es lo más relevante para que un portero pueda hacer su trabajo. Y me siento cómodo y tranquilo”.
Más allá de la táctica y de que García repita hasta el cansancio que su equipo no tiene como estrategia echarse para atrás cuando asume la ventaja en el marcador, pues no hay una sola concepción de fútbol, así se le encasille como defensivo, el DT del club bogotano sabe que cada partido es una oportunidad, mas no una amenaza, y que frente a Pasto no ganará el que tenga el lomo más fuerte, sino el que sepa aguantar más y, claro, sacar provecho del error del otro.
“Hay alegría, se disfruta lo que se hace, esa es la base para ir construyendo cualquier cosa”, concluyó un entrenador que tiene la experiencia de haber sido futbolista y que en todo momento y en todo lugar está pensando en ser mejor y en hacer que los demás saquen -valga la redundancia- lo mejor de sí. Ya después de eso habrá espacio para lo que se refiere exclusivamente a la pelota, para jugar fútbol.