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Pekín responde tras ceremonia que «la farsa no quebrará confianza de China»

Según la nación de Oriente, "la decisión del Comité Nobel Noruego no representa el deseo de la mayoría de los pueblos del mundo".

EFE
10 de diciembre de 2010 – 04:18 a. m.

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La ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz al disidente Liu Xiaobo fue "una farsa política que en ningún modo quebrará la resolución y confianza del pueblo chino", aseguró en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, justo después de que terminara la recepción en Oslo.

Según el comunicado, firmado por la portavoz de la Cancillería Jiang Yu, "la decisión del Comité Nobel Noruego no representa el deseo de la mayoría de los pueblos del mundo, especialmente aquellos países en desarrollo".

Jiang añadió que China seguirá firme "contra los intentos de cualquier país o individuo de usar el Premio Nobel de la Paz para interferir en los asuntos internos e infringir la soberanía judicial china".

También aseguró que la "posición justa" del régimen comunista chino ante el galardón de este año "se ha ganado la comprensión y el apoyo de más de cien países e importantes organizaciones internacionales".

"Los prejuicios y las mentiras son indefendibles, y la mentalidad de la Guerra Fría no tiene apoyo popular", aseguró el comunicado de Asuntos Exteriores, que terminó señalando que "los ardides de algunas personas no irán a ninguna parte".

China ha protestado repetidamente por la concesión del premio en los dos meses transcurridos desde que se anunciara, algo que ha ido acompañado de una fuerte censura a todas las noticias relacionadas con Liu Xiaobo en los medios chinos, oficiales e independientes.

Asimismo, ha sometido durante este tiempo a arresto domiciliario a su esposa, Liu Xia, y ha aumentado la vigilancia contra otros familiares del galardonado, amigos y activistas pro derechos humanos, con el fin de que ninguno pudiera viajar a Oslo a asistir a la ceremonia, en la que una silla vacía sirvió para simbolizar al disidente.

En el acto de Oslo se leyó el famoso discurso de Liu "No tengo enemigos", que pronunció el 23 de diciembre de 2009 durante el juicio en el que dos días después fue condenado a once años de prisión por "subversión contra el poder del Estado".

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