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“Terrorista de alta tecnología”, “traidor”, “delincuente” y “periodista de mentiras”, “es como un talibán que debe ser buscado y asesinado”, son algunos de los términos con los que varios políticos de Estados Unidos han calificado a Julian Assange, fundador de la página Wikileaks, que desde el domingo pasado comenzó la más grande filtración de documentos confidenciales de toda la historia y que hoy tiene en serios aprietos a la potencia mundial.
Aunque varios analistas consultados por El Espectador coinciden en que Assange no podría ser juzgado en Estados Unidos por la filtración, entre otras cosas porque es ciudadano australiano y la información es uno de los derechos más sagrados protegidos en la Constitución, su abogado aseguró que el famoso hacker teme ser extraditado a ese país.
“La orden de captura en su contra, para ser interrogado en Suecia por supuestos delitos sexuales, puede ser una maniobra política”, indicó Mark Stephens, el abogado de Assange en el Reino Unido. Y agregó: “Lucharemos contra la posible deportación de mi cliente a Suecia por temor a que sea extraditado a EE.UU., donde algunos políticos han llegado a pedir su ejecución”. Se refiere al ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, quien sostuvo que “cualquier cosa menos que la ejecución es un castigo demasiado leve”, y a la ex candidata vicepresidencial Sarah Palin, quien pidió que lo capturaran y lo asesinaran.
En varios chats que ha sostenido con la prensa europea en las últimas horas, Assange denunció que tiene cientos de amenazas de muerte de soldados del ejército de EE.UU. “Son los llamamientos específicos a nuestro asesinato, secuestro y ejecución por parte de las élites de la sociedad estadounidense lo que resulta más preocupante. Va desde la iniciativa de John Ensign en el Senado para declararnos amenaza transnacional hasta los llamamientos al asesinato de Marc Thessian, el hombre que escribía los discursos a Bush y a los de Bill O’Reilly en las noticias de Fox”, denunció.
Su situación judicial se complica con el paso de las horas. Australia anunció que colaborará con Estados Unidos para llevarlo ante la justicia. “Las autoridades de Estados Unidos están investigando la posible violación de las leyes de su país y la Policía Federal de Australia está investigando si se han violado las leyes australianas”, indicó el fiscal general australiano, Robert McClelland.
Pero aunque el cerco se estreche —PayPal le canceló su cuenta para recibir donaciones— los apoyos se multiplican. Se crearon en internet más de 70 sitios espejo, que reproducirán el contenido de la página web, que ha sido bloqueada múltiples veces en los últimos días. Assange se encuentra actualmente en el Reino Unido y según Scotland Yard su captura es inminente.
Las filtraciones
Farc, debilitadas
Un cable divulgado ayer y que provenía de la embajada de Brasilia revela que el asesor del presidente Lula, Marco Aurelio García, le dijo a EE.UU. que las Farc estaban tan debilitadas que la única amenaza para la seguridad de Estados Unidos en América Latina provenía de México.
Datos protegidos
Julian Assange hizo circular por internet un archivo encriptado que supuestamente contiene información sobre la petrolera británica BP y el centro de detención de Guantánamo, como medida de precaución ante su inminente captura, según ‘The Sunday Times’.
Todo está en inglés
El canciller boliviano, David Choquehuanca, evitó comentar los telegramas de la diplomacia estadounidense revelados porque, según dijo, “todo está en inglés”, y él no lo entiende. “No conozco nada, no he leído nada”, dijo el funcionario boliviano.
Brasil vigila a terroristas islámicos
Un cable de los 250.000 que ha revelado Wikileaks en los últimos días reveló la preocupación de Estados Unidos por la supuesta presencia de terroristas islámicos en la zona de la llamada “triple frontera” entre Brasil, Argentina y Paraguay, donde reside una importante colonia árabe. Aunque el gobierno de Brasil le restó importancia al tema, según el diario Folha de São Paulo el país sí “sigue de cerca” desde hace tres años a aproximadamente 20 personas que residen en varios estados brasileños y que estarían vinculadas al grupo libanés Hizbulá y a las milicias de la organización Yihad Islámica. Dice el periódico que el asunto es investigado por la Policía Federal y la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), un organismo adscrito a la Presidencia de la República gracias a una alerta de EE.UU.
El periódico sostiene que las personas “vigiladas” son todas de nacionalidad brasileña, que “se han convertido al Islám” y que “la CIA cree fueron reclutadas para aprender cómo montar células políticas o armadas”. Los miembros del grupo residen en las ciudades de Río de Janeiro y São Paulo, en el sureño estado de Paraná y en regiones del noreste del país.
Folha de São Paulo indica que una de las sospechas apuntan a Moshen Rabbani, ex agregado cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires, sobre quien pesa una demanda de captura internacional por el ataque terrorista a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en 1994, y quien está refugiado en Teherán. Este hombre sería el “intermediario” entre los brasileños y los grupos islámicos.