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El lunes el consorcio Pacsa —del que forma parte el grupo español Prisa— protagonizó un nuevo capítulo en el atropellado proceso de adjudicación del tercer canal privado de televisión, al ratificar que se retira de la licitación y pedir que “se aplace seriamente este proceso y se solucionen de verdad las incongruencias que tiene. Sólo así se podría evitar el impresentable escenario de que haya un solo proponente y se le adjudique a dedo el canal”.
Según el consorcio, la decisión de la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) de aplazar durante 13 días el cronograma es insuficiente para aclarar “los cuestionamientos de fondo que han planteado la Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de la República” en cuanto a la frecuencia que utilizará el nuevo canal y el precio base.
Los dos temas fueron discutidos en una rueda de prensa el viernes pasado por la ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, María del Rosario Guerra. En un tono enérgico, Guerra aseguró que los pliegos de la licitación son claros en cuanto a la frecuencia, al establecer que el nuevo canal funcionará en UHF (a partir del canal 14, la cual llega a un menor número de televisores), pero que quien gane la licitación podrá negociar luego con el Gobierno el cambio a VHF —que ocupan los canales del 2 al 13— .
“Lo que siempre hemos tenido sobre la mesa en el proceso del tercer canal es la frecuencia UHF. La solicitud del uso de la frecuencia del canal 13 vino de alguno de los interesados. Hicimos los estudios y concluimos que técnicamente es viable que pueda ser cedida, pero cuando el canal sea adjudicado”, aseguró la Ministra.
En la misiva del lunes, Pacsa reitera que estas explicaciones son insuficientes. “En el modelo financiero con el cual se fijó el precio se supuso que el tercer canal llegaría en el segundo año a igualar en audiencia a Caracol y RCN y eso es imposible en la banda UHF. Queremos claridad, porque no nos parece correcto que un asunto tan de fondo se solucione en una negociación posterior que se puede manejar arbitrariamente dependiendo de quien gane”.
En relación con el precio, que ha sido foco de críticas por parte de los aspirantes y los organismos de control, inicialmente estaba sobre la mesa un valor de $69.276 millones. La CNTV decidió ajustarlo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que lo dejaría en $72.656 millones.
Frente a esto Pacsa hizo una petición: “Como se está modificando el precio base, queremos que se vuelva a correr el modelo completo para establecerlo con la información posterior que ahora está disponible, como el valor de la frecuencia VHF y las cifras de la inversión publicitaria en 2009”.
Y las peticiones continúan: “Queremos claridad (…) Queremos que se haga una subasta abierta y clara (…) Queremos reglas precisas en cuanto a acceso a las redes de transmisión”. Finalmente reiteran que el proceso debería ser aplazado nuevamente, “en lugar de especular con nuestras motivaciones e inventarse complots fantasiosos”, haciendo referencia a las declaraciones de Guerra, quien aseguró que los tropiezos que ha tenido la licitación “han sido estrategias para deslegitimar el proceso”.
El grupo Rendiles (conformado entre otros por Cisneros) también manifestó la semana pasada su descontento con la forma como se ha llevado la licitación, y amenazó con abandonar el proceso si no se aplazaba la entrega de las propuestas de los interesados que estaba prevista para hoy. La CNTV atendió al llamado y prorrogó la fecha para el próximo 12 de enero. El grupo Planeta, el tercer aspirante, al parecer es el único satisfecho.