La rebelión analógica de la escuela

Juan Carlos Gómez
22 de septiembre de 2019 – 09:00 p. m.

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Con ese título, una crónica del diario español El Mundo cuenta una historia de firme oposición al uso obligatorio de las tecnologías en la escuela, sobre todo en los primeros años de escolaridad. El quijote es Fernando de la Cueva, profesor de matemáticas en Zaragoza que reivindica el derecho de los docentes y de los padres a elegir los medios de enseñanza que consideren más adecuados para los alumnos.

Algunos todavía entendemos su objeción al embrujo digital. De la Cueva utiliza una metáfora formidable: es imposible usar el compás para medir una circunferencia porque no se puede clavar la aguja en el cristal. La cruzada analógica propende por una educación con un uso limitado de tabletas, smartphones y computadores en el colegio.

Para los menores es contradictorio que en sus hogares se les inhiba el uso del celular, mientras su entorno educativo está saturado de terminales digitales. Es inexplicable que, si ya existe suficiente evidencia del daño que produce la exposición a esos objetos —tanto por las radiaciones electromagnéticas como por su contenido—, ellos sean prioritariamente la forma como los menores de edad acceden al conocimiento.

El fenómeno no es exclusivo de los países desarrollados. En muchos colegios de Colombia es imposible interactuar con los profesores y enterarnos del desempeño de nuestros hijos si no estamos on line.

Tal vez ya no haya marcha atrás. Seguramente es anacrónica la preocupación. El mundo irremediablemente se dirige a que en pocos años todos los humanos sean seres 100 % digitales. El mundo analógico de papel —todavía expresión excelsa del humanismo— seguramente estará reservado a los museos que, por supuesto, serán virtuales.

The Economist, en su edición de septiembre 7, describe el escenario en el que China y Estados Unidos están enfrentados en la guerra de inteligencia artificial. Los niños de hoy serán los soldados de esa confrontación.

Y en Colombia apenas estamos en la tarea de hacer “más igualitario el acceso a internet”. ¿Nos dejó el tren?

@jcgomez_j

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