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El sistema de contratación de obras públicas se ha convertido en un tema controvertido en todo el mundo.
La presentación a licitaciones con propuestas a muy bajo costo, que posteriormente son ajustadas y modificadas en la medida en que el contrato avanza, es una práctica de todos los países, que en Colombia se ha visto agravada con las usuales demandas de los contratistas. Y si esto se ha vuelto sistemático, hay algo que no está funcionando bien.
Los contratistas alegan que la culpa es de quienes hacen los proyectos técnicos que no toman en cuenta todas las variables y, por eso, en la ejecución de las obras se tienen que ajustar los presupuestos. Los técnicos y los funcionarios culpan a los contratistas que han utilizado esta práctica de licitar a bajo costo para ganarse la licitación y luego reajustar o adicionar el contrato, o demandar como una forma de enriquecerse. Sin embargo, es importante manifestar que a veces es el Estado quien pide los cambios.
La razón la pueden tener unos y otros, pero aquí los que finalmente pierden son los ciudadanos, pues o bien las obras públicas tienen un alto costo o no se hacen en forma técnicamente adecuada. Así se vio en meses recientes con la lluvia y las inundaciones que dejaron muchas ciudades incomunicadas. A lo que se suma, por cierto, un retraso en la infraestructura del país, producto de la poca gestión de la cartera correspondiente en los últimos años.
Es necesario entonces tomar correctivos en los procesos de licitación, tratando de que no se hagan ajustes —sino hasta cierto porcentaje— e igualmente que se asuman responsabilidades y riesgos, lo que también contribuiría a frenar la corrupción. Los funcionarios deben ser responsables en los procesos y los contratistas, al licitar deben asumir riesgos y estudiar bien los proyectos y las obras que van a construir. En España, por ejemplo, modificaron los procesos de licitaciones y los ajustes no pueden ser mayores del 10%, los contratistas deben verificar y analizar con detenimiento las obras, pues la valoración económica no debe primar sobre lo técnico. Igualmente, si piden modificaciones mayores, se vuelve a licitar la obra.
Hay que buscar eficiencia en la ejecución. Colombia tiene un atraso en sus obras publicas y en su infraestructura, pero con los costos que se tienen hoy es muy difícil encontrar esa eficiencia, es necesario que se tome conciencia en que hay que avanzar a costos razonables. Es necesaria una ley que corrija los problemas actuales en relación con la contratación, pues definitivamente algo está mal, y eso que no se ha hablado de otras prácticas non sanctas.