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Como sucediera entre 1950 y 1953, cuando la Península de Corea se batió en una guerra entre el comunismo y el capitalismo, Estados Unidos volvió a expresar su apoyo a Corea del Sur luego del reciente enfrentamiento bélico que sostuvo con su vecino del norte y en el que murieron dos soldados y dos civiles.
Después del bombardeo a la isla surcoreana Yeonpyeong (el gobierno del norte argumenta que fue la respuesta a una agresión), el presidente estadounidense Barack Obama resolvió enviar en apoyo a Seúl delegados para realizar ensayos militares conjuntos en zona fronteriza con miras a tomar prevenciones contra la “seria amenaza” que supone el régimen de Pyongyang.
Los ensayos militares, que comenzarán a partir del domingo y se extenderán hasta el miércoles de la próxima semana, estarán apoyados por el USS George Washington, un portaaviones nuclear que transporta 75 aeronaves y 6.000 soldados. Por orden de la Casa Blanca, la embarcación emprendió el camino hacia la Península de Corea desde una base naval al sur de Tokio, Japón.
Los ojos de la comunidad internacional ahora se centran en China, el principal aliado histótico de Corea del Norte. Gobiernos como el estadounidense y el japonés han exhortado a Pekín para que utilice su influencia en el gobierno comunista de Pyongyang y disminuya la tensión después del ataque.
De parte del gobierno chino, hasta el momento sólo ha habido un pronunciamiento del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hong Lei, quien afirmó que “China insta de manera firme tanto a Corea del Norte como a Corea del Sur a que mantengan la calma y a que inicien un diálogo y contactos a la mayor brevedad posible”.
Después del ataque norcoreano, los pobladores de Corea del Sur se encuentran temerosos de que su país se vea enfrascado en una guerra con su vecino, poseedor de uno de los ejércitos más poderosos del planeta. La lluvia de bombas que arrasó una porción de la isla de Yeonpyeong es vista ahora por los analistas como el hecho más grave que se presenta entre los dos países desde el fin de la Guerra de Corea (1950-1953).
De otra parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, almirante Michael Mullen, aseguró que el Pentágono tiene sospechas de que el ataque de Corea del Norte obedeció a una estrategia para mostrar poderío militar antes de una sucesión en el poder. El actual líder del país comunista, Kim Jong-Il, aquejado por problemas de salud, entregaría el cargo a su hijo de 27 años, Kim Jong-Un.