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A ambos lados del cañaduzal

Estudio de Fedesarrollo sobre el impacto socioeconómico del sector azucarero en el país.

03 de diciembre de 2009 – 04:22 p. m.

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Cada vez que un colombiano vierte un cubo, una cucharadita o el contenido de una bolsa de azúcar en su bebida, está consumiendo el trabajo de más de 460.000 personas.

Esa fue una de las conclusiones del estudio de Fedesarrollo, presentado el jueves, sobre el impacto socioeconómico del sector azucarero en el país, el cual establece que por cada empleo generado en los ingenios se crean 28,4 más en la economía nacional.

“Si el sector no existiera habría un 1% de desempleados más en el país”, aseguró Mauricio Olivera, investigador de Fedesarrollo y uno de los autores del análisis que contó con el apoyo de Asocaña.

La investigación, que se basó en datos estadísticos de 2007, reveló que el sector generó $2,3 billones, equivalentes al 0,54% del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia. De hecho, ese año el país se situó en la posición  13 entre los principales productores de azúcar en el mundo, con 2,27 millones de toneladas.

Las cifras a nivel interno también son positivas: en 37 municipios donde se cultiva caña el índice de vida se sitúa entre 2,8 y 3,9 puntos más alto que el promedio nacional. “Tienen mejor calidad de vida y menor pobreza”, comentó Olivera, quien también explicó que estos hallazgos fueron posibles gracias a las cifras oficiales aportadas por el DANE y el Departamento Nacional de Planeación.

Sin embargo, una percepción distinta tiene Adolfo Tigreros, asesor del Sindicato Nacional de Corteros de Caña, asociación que hace un año convocó a un paro nacional por la negativa de los ingenios a realizar una negociación colectiva de sus condiciones laborales.

El líder sindical considera que uno de los principales problemas del sector es la contratación de trabajadores a través de cooperativas, factor que originó que el 60% de los corteros no tenga vivienda propia.

La protesta dio paso a un pliego de condiciones negociado, con ventajas como el aumento salarial del 12%. “Los ingenios han venido cumpliendo. Hay avances, hay progresos como en el tema de vivienda y educación. Ya no imponen, ya se negocia”, reconoce Tigreros.

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