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El pulso por la extradición del narcotraficante venezolano Walid Makled está por terminar, o al menos así lo entiende el presidente del país vecino, Hugo Chávez.
A través de su columna semanal, “Las líneas de Chávez”, el primer mandatario volvió a celebrar la decisión del presidente Juan Manuel Santos y dijo que ésta fortalece la confianza mutua, al tiempo que beneficia la relaciones bilaterales.
En el texto, Chávez recuerda que “el capo tiene que responder ante la justicia de su país por sus innumerables delitos”. En ese sentido, la fiscalía venezolana afirmó que el expediente del ‘narco’ fue abierto en 2006 y hasta ahora son cuatro los delitos por los cuales sería juzgado: legitimación de capitales, tráfico ilícito de drogas, asociación para delinquir y homicidio. Por lo que, de concretarse la extradición a Venezuela, a Walid Makled le podría esperar una condena de 30 años.
Con la intención de conocer al máximo las actividades del narcotraficante, la Comisión de la Mesa de Unidad que le hace seguimiento a este caso le exigió a la Superintendencia de Bancos venezolana que vigilen minuciosamente los movimientos bancarios y financieros de Makled. “Trabajaremos sin descanso para sacar a la luz pública todo este asunto de la narcopolítica”, dijo el diputado William Ojeda.
Pero la Mesa de Unidad Democrática (MUD) no es la única que está interesada en conocer la verdad sobre los nexos entre el narcotraficante y el Estado, y Hugo Chávez es consciente de eso. En su columna, el presidente venezolano criticó la decisión de Washington y cuestionó la intención norteamericana al decir que lo único que busca es crear las condiciones necesarias para una intervención militar. “Washington quiere usarlo para que vomite toda clase de acusaciones contra la Revolución Bolivariana”, sostuvo.
En un artículo del diario El Nacional de Caracas, Roger Noriega, ex alto funcionario del Departamento de Estado en el gobierno de George W. Bush, aseveró que las agencias norteamericanas y la Fiscalía Federal “tienen en la mira las redes criminales en Venezuela (…) y Makled está preparado para implicar a ministros y militares” venezolanos.
A pesar de que en varios escenarios el presidente Santos ha ratificado su decisión, las presiones norteamericanas podrían arreciar, sobre todo a partir de enero, cuando se posesione el nuevo Congreso estadounidense, de mayoría republicana. Las voces de ese partido ya empezaron a sonar la semana pasada, cuando por medio de una carta dirigida a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y al fiscal general, Eric Holder, el representante Connie Mack expresó su preocupación por la falta de acción de la administración Obama.