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La unificación no fue fácil para ninguna de las partes, unos se tuvieron que adaptar a un sistema económico y legal desconocido, mientras que los otros debieron asumir el costo de la financiación. Y de paso también tuvieron que sanar muchos problemas sociales y humanitarios, como violaciones continuas a los Derechos Humanos. Sin embargo, el esfuerzo valió la pena porque hoy en día son una de las potencias económicas más fuertes y estables de Europa.
Esa experiencia de recuperación en todos los niveles de la sociedad es un ejemplo que Colombia podría replicar, guardando las proporciones, y salir airosa de la actual coyuntura. En entrevista con El Espectador el Embajador de la República Federal de Alemania en Colombia, Jürgen Christian Mertens, hace un recuento de lo que han significado las relaciones entre ambas naciones.
Justamente uno de los aspectos donde ha habido mayor colaboración es en las áreas académicas y científicas, no en vano hoy existe un proyecto entre universidades alemanas y colombianas para la constitución de un centro de excelencia en ciencias del mar. Adicionalmente, vale la pena destacar la marcada participación de estudiantes colombianos en las universidades alemanas.
Los empresarios de ese país cada vez ven con mejores ojos a Colombia como destino de inversiones. Algunas compañías germanas eligieron a Colombia como la nación suramericana desde donde realizan todas sus operaciones para la región. Un ejemplo fue la decisión que tomo Siemens de ubicar una zona franca especial en Tenjo.
El 3 de octubre Alemania celebra su fiesta nacional. Cuéntenos qué significa esta fecha para su país.
Puedo contestarle con las palabras del presidente federal, quien en su mensaje con motivo del Día de la Unidad Alemana dice que esta fecha nos inspira sentimientos de gratitud y satisfacción. Cada año, el 3 de octubre, celebramos la reunificación de Alemania en 1990. La unidad de Alemania fue posible gracias a que, escasamente un año antes, el 9 de noviembre de 1989, cayera el Muro de Berlín. El 3 de octubre de 1990 Alemania, además de la unidad nacional, recuperó su soberanía. Pero más que ninguna otra cosa, celebramos en esta fecha la vuelta a la libertad de 17 millones de compatriotas, ciudadanos hasta entonces de la Alemania Oriental o (RDA).
¿Por qué era tan importante la reunificación para los ciudadanos de la RDA?
Los que tuvimos el privilegio de nacer y crecer en la Alemania Occidental siempre fuimos libres. Nuestros compatriotas en la Alemania Oriental no lo eran. Su deseo de libertad y de democracia fue lo que hizo colapsar el Muro de Berlín y con él la RDA. El 3 de octubre, al igual que el 9 de noviembre, aniversario de la caída del Muro, celebramos el éxito de ese movimiento popular, pacífico y democrático.
¿Y qué significa esa fecha personalmente para usted?
Mucho, aunque cueste definir exactamente qué. De alguna manera los sucesos del año 1989 y luego la reunificación en 1990 son parte de mi biografía. Cuando cayó el Muro y con él la Cortina de Hierro, se abrió un pequeño mundo para nosotros. Hoy vivimos en un país infinitamente más libre. Recuerdo muy bien que hasta el mismo día en el que cayó el Muro nadie creyó que las cosas pudieran cambiar de esa manera. Estoy feliz de que nos hayamos equivocado.
Alemania es una de las economías más importantes del mundo. ¿Qué significó la caída del Muro de Berlín para su país?
Desde la perspectiva económica, la reunificación no fue un paseo. Significó un gran sacrificio para todos los alemanes. Los occidentales tuvieron que asumir enormes costos para integrar la economía de la Alemania Oriental. Los ciudadanos de la ex RDA tuvieron que adaptarse a un sistema económico y legal desconocido, además, para ellos no fue fácil presenciar el derrumbamiento de la mayor parte de su infraestructura industrial, que no resistió la apertura y competencia con los mercados nacionales e internacionales.
La verdad es que pocos esperaron que la reconstrucción e integración de la economía de los cinco Estados Federados que se unieron a la República Federal de Alemania en 1990 fuera tan ardua y tan larga. Creo, sin embargo, que hemos recorrido buena parte del camino y que, gracias a los esfuerzos de todos, Alemania Oriental cuenta hoy con una de las infraestructuras más modernas del mundo.
Se habla con frecuencia de que la caída del Muro de Berlín cambió Europa, quizás el mundo. ¿En qué afecto ese suceso a Colombia?
Con la caída del Muro de Berlín y de la Cortina de Hierro llegó a su fin la Guerra Fría, un capítulo difícil de la historia mundial. Es obvio que esto repercutió más que en ninguna otra parte en Europa. Es casi un lugar común, pero cabe anotar que el fin de la confrontación entre los bloques se hizo sentir también, en mayor o menor medida, en todas partes del mundo.
Estoy seguro de que Colombia y Latinoamérica no son la excepción. Lo que yo me pregunto a veces es si hay algo en esa experiencia tan particular por la que pasamos los alemanes después de 1990 que se pueda rescatar para el contexto colombiano.
¿Rescatar para el contexto colombiano?, ¿en qué sentido?
Si bien la reunificación de Alemania y la búsqueda de la paz en Colombia son dos procesos muy disímiles, creo que hay dos aspectos de esa experiencia alemana que invitan a la reflexión desde la perspectiva colombiana. Me refiero a la construcción de la memoria histórica y a la reconciliación. La reunificación alemana enfrentó el legado de un sistema autoritario que había violado los derechos de miles de personas. Tuvimos que buscar y enfrentar la verdad, construir memoria y hacer justicia.
Al mismo tiempo, hubo que reconstruir la unidad de las dos partes de un mismo pueblo con vivencias e identidades muy distintas. Creo que hay detalles de esa experiencia que invitan a la reflexión también en el contexto colombiano, por distante y diferente que sea del alemán.
¿Cómo son las relaciones actuales entre Colombia y Alemania?
Son muy buenas y amigables y tienen una larguísima tradición. Los primeros contactos diplomáticos se remontan a la primera mitad del siglo XIX, cuando varios Estados alemanes establecieron representaciones en Colombia. Le confieso, sin embargo, que las relaciones podrían ser aún más intensas. Mi gobierno está convencido de que Colombia tiene un enorme potencial y una singular importancia en la región Andina.
Prueba de ello es que en los últimos dos años hemos visto más visitas bilaterales de alto nivel que en las tres o cuatro décadas pasadas. En sólo dos o tres años hemos conseguido diversificar y profundizar la agenda bilateral y estoy convencido de que aún viene más.
¿Cómo van las relaciones comerciales entre Colombia y Alemania?
Van bien, pero podrían ir mejor. En cuanto a importaciones y exportaciones Alemania es el socio de Colombia más importante en la Unión Europea. Donde yo veo todavía mucho espacio para mejorar es en inversiones. Hay una presencia de empresas alemanas de larga data con capitales acumulados considerables. Sin embargo, buena parte de esos proyectos se hicieron en los años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado. Últimamente ha habido algunas inversiones importantes como el desarrollo de la zona franca especial de Siemens en Tenjo. Creo, sin embargo, que Colombia ofrece muchas más oportunidades.
¿Qué factores ayudan a promocionar a Colombia como destino de inversiones alemanas?
Ayuda mucho el buen momento en las relaciones políticas. La visita de la canciller Merkel en mayo del año pasado contribuyó a despertar interés entre los empresarios alemanes. Observo que algunas empresas redireccionan sus inversiones a Colombia a raíz de las incertidumbres que se vive en otros países. Algunas empresas como Siemens o SAP han pasado incluso a dirigir sus operaciones en Suramérica desde Colombia. Esperamos que podamos concluir pronto las negociaciones sobre los acuerdos bilaterales de protección de inversiones y doble tributación, al igual que las negociaciones sobre un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Colombia.
Más allá de las relaciones comerciales, ¿cuáles son los temas de interés entre ambas naciones?
Hay muchos, empezando por la cooperación y la asistencia a las víctimas de minas antipersona hasta temas políticos y de seguridad. Hay uno, sin embargo, que quisiera destacar y es la cooperación científica. Estamos muy satisfechos porque hay más colombianos estudiando en Alemania que nunca. Este intercambio es valiosísimo para la academia alemana. El gobierno busca profundizar la cooperación académica y científica con países emergentes como Colombia que ofrecen grandes oportunidades y ventajas comparativas. Buscamos una cooperación de igual a igual y para beneficio mutuo.
Esta iniciativa ha encontrado una respuesta muy positiva, incluso entusiasta por parte del Gobierno colombiano y varias instituciones universitarias y de investigación. En tan sólo un año y medio se han dado una serie de contactos muy prometedores entre instituciones colombianas y alemanas.
¿Hay un caso específico que nos pueda mencionar?
Uno de los ejemplos más interesantes es la cooperación entre universidades de ambos países que tiene como propósito crear en Colombia un centro de excelencia en ciencias del mar. A juzgar por lo que me cuentan científicos y funcionarios alemanes que visitan Colombia, veremos más cooperaciones de este tipo. En más de una ocasión me confesaron haber quedado sorprendidos por la capacidad y el profesionalismo de sus contrapartes colombianas.
¿Cuál es su visión sobre las relaciones colombo-alemanas? ¿Cómo resumiría usted el objetivo de su misión en Colombia?
Creo que la relación entre los dos países tiene todavía mucho potencial por explotar. Mi misión es profundizar y diversificar los vínculos para el beneficio de ambos países. El reto está en dar a conocer a los políticos y empresarios alemanes las enormes oportunidades que ofrece este maravilloso país. Dicho de otra manera, mi misión consiste en lograr que Colombia retome en la percepción de mis compatriotas el lugar que le corresponde como tercer país de Latinoamérica.
Hace escasamente una semana, el 27 de septiembre, se celebraron elecciones generales en su país. ¿Tiene usted algún comentario al respecto?
Los resultados han sido ampliamente publicados. El partido de la Canciller Angela Merkel, el CDU (partido cristiano demócrata), liderará el nuevo Gobierno. En cuanto a la conformación de éste, hay que esperar el resultado de las negociaciones entre los partidos que conformarán la coalición. Respecto de la política exterior, no espero cambios fundamentales porque ésta se basa en un consenso amplio y estable.
Estoy seguro que el nuevo Gobierno, como el anterior, buscará fortalecer los lazos de amistad con Colombia. Señal de ello es el hecho que el Presidente Uribe fue uno de los primeros líderes internacionales que hablaron con la Canciller inmediatamente después de las elecciones para felicitarla.