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Tras extenderse a República Dominicana, en donde ya fueron detectados dos casos, el cólera parece haber llegado a Estados Unidos. “Tenemos un caso confirmado en Florida. Es una mujer residente en el condado de Collier que ha sido infectada por el cólera en Haití”, informó Rob Hayes, portavoz del Departamento de Epidemiología de Florida (sur de EE.UU.).
En Haití, entre tanto, el número de muertos a causa de la epidemia se elevó a 1.110 y el de hospitalizados a 18.382, según los datos suministrados por las autoridades sanitarias. La falta de atención médica, la ausencia de un sistema sanitario y los destrozos que dejó el terremoto del pasado 12 de enero fueron el caldo de cultivo para que la enfermedad se extendiera.
La situación es desesperada. A tal punto que los haitianos volvieron a atacar a los miembros de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (Minustah) en la ciudad de Cabo Haitiano, en el centro del país. A la grave situación de salud se sumó el temor de la población a salir a la calle tras los incidentes de los últimos días. Dicen las autoridades que eso dificulta la atención de los enfermos y pone aún más en peligro a quienes no se han contagiado. “Un enfermo de cólera necesita recibir asistencia en tres horas para sanar”, pero en la actual situación “el paciente que está en su casa y no puede salir porque hay barricadas, se muere”, se quejó el portavoz de la Misión de Naciones Unidas (Minustah), Vincenzo Pugliese.