
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La canción tiene 34 años y sonó por primera vez en el regreso de la democracia. Estoy tocando el fondo, era el título. La interpretaban las Viudas e Hijas del Roque Enroll, un grupo de música pop con estética de los sesenta, compuesto exclusivamente por mujeres. “Fondo-Monetario-Internacional, ah ah”, cantaban las cuatro chicas.
(Le puede interesar: Dólar se dispara y provoca crisis cambiaria en Argentina)
A esa altura, en 1984, Argentina ya estaba endeudada en US$42 mil millones. Había pedido su primer préstamo al FMI durante la Revolución Libertadora, que llegó después de la caída del gobierno de Juan Domingo Péron en 1957. Seis décadas después, Mauricio Macri se vio obligado a pedir ayuda financiera. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, viajó de urgencia para juntarse con Christine Lagarde, directora del organismo financiero con sede en Washington. Aunque recién este jueves se verán cara a cara, ya que la funcionaria francesa está regresando desde Europa.
La decisión de Macri generó incertidumbre y revuelo. Llegó después de la devaluación del peso y las corridas cambiarias del viernes. Como consecuencia de esta crisis, se desplomó la bolsa porteña. El dólar pasó de costar 20 pesos a rozar los 24. Y el alza en el precio de la moneda norteamericana tiene un alto impacto en los precios. Al punto de que ya nadie cree que se cumpla con la expectativa oficial, que marcaba un índice del 15 % para fin de año.
Los especialistas en materia económica consideran que, en el mejor de los casos, la inflación llegará al 23 % o, directamente, igualará el 25 % del año pasado. Bajo esta coyuntura, el panorama es desalentador.
Argentina pidió un piso de US$30 mil millones para garantizar el gradualismo hasta diciembre de 2019, fecha en la que se llevarán a cabo las elecciones. La estrategia del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que conduce Federico Sturzenegger, la de subir las tasas de interés a un 40 %, un nivel altísimo, no surtieron efectos. Los mercados tienen desconfianza en el país. Y la fuga de capitales es muy grande. El temor a la disminución de las reservas también. Sin ir más lejos, el martes vence el plazo de las Lebacs (Letras del Banco Central) y 680 mil millones de pesos podrían volcarse a la compra de dólares y salir del sistema. El precio de los bonos argentinos comenzó a desplomarse. La confianza, también. Los fondos extranjeros saldrán espantados con los verdes en sus manos.
¿Cómo se llegó a esta encerrona?
Macri asumió el 10 de diciembre de 2015 con una inflación del 42 %, una caja del Estado colapsada, un BCRA en su peor momento y una enorme cantidad de subsidios. A bordo de un déficit fiscal apabullante. Con el respaldo de los votos y el viento a favor fue combatiendo los problemas. Levantó el cepo, le quitó retenciones al campo, a las mineras, les hizo un guiño a los inversores a través de la renta financiera y saneó las arcas del BCRA. Se apuntó a recuperar la macroeconomía y hubo un leve crecimiento en este ítem.
En los primeros dos años de gestión logró bajar la inflación. Sin embargo, el final de la política de subsidios, los tarifazos y las alzas de los precios pusieron al límite de los bolsillos a los ciudadanos de menores ingresos y a la clase media.
Los aumentos de los servicios de luz, gas y agua superan, en algunos casos, el 500 % desde la asunción de Macri. El transporte subió el 100 %. Y los sueldos, que se rigen por un sistema de paritarias, no pueden luchar contra el tóxico proceso inflacionario. Muchas empresas negocian un aumento del 15 %, cuando la inflación, dicho está, oscilará entre el 23 y el 25 %.
El miércoles hubo protestas de militantes de organizaciones sociales de izquierda, sindicales y de partidos políticos opositores que se movilizaron hasta el Obelisco en rechazo a las reformas que impulsa el gobierno en el Congreso.
(Le puede interesar: Argentina pide salvavidas al FMI y negociaría línea de crédito de $30 mil millones)
Adentro del recinto, en tanto, se sancionó la “Ley de Financiamiento”, que trajo alivio al mercado. La nueva norma restringe la injerencia del Estado en los directorios de las empresas, algo que la administración de Cristina Kirchner había ampliado con una ley de mercado de capitales propia y de corte intervencionista. Y llega justo una semana antes de que la banca de inversión Morgan Stanley defina si incluye a Argentina en la categoría de “mercado emergente” y deja de catalogarlo como país “de frontera”. De ser así, más fondos de inversión estarán en condiciones de apostar en empresas y bonos argentinos. Al cierre de esta edición, los dirigentes de la oposición buscaban ponerles un límite a las tarifas. Macri ya advirtió que, en el caso de aprobarse esta moción, la vetará.
Néstor Kirchner canceló parte de la deuda en 2006. Durante su mandato y el de su esposa, Argentina se cerró a tal punto que fue sancionado por la falta de estadísticas transparentes. Macri restableció las relaciones con el FMI. Y ahora le pedirá prestado. ¿Qué pedirá el Fondo a cambio? El ajuste es una palabra que empieza a fluir con fuerza mientras los argentinos siguen apretándose el cinturón.