Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Rusia aseguró que está preocupada por los problemas que está encontrando el Senado de Estados Unidos para ratificar el histórico acuerdo de desarme nuclear START firmado por los mandatarios de ambos países en abril pasado en Praga.
"No sólo está en juego el tratado, cuya vigencia depende de su ratificación, sino, en particular, los avances en el reinicio de las relaciones bilaterales", afirmó Mijaíl Marguélov, jefe de la comisión de Exteriores del Senado ruso, citado por la agencia oficial Itar-Tass.
Marguélov recordó que el actual reinicio de las relaciones entre Moscú y Washington depende en gran medida de los acuerdos en materia de seguridad.
El legislador calificó de "sorprendentes" las declaraciones del senador republicano, Jon Kyl, quien manifestó hoy que no cree necesaria la ratificación del nuevo START antes de que acabe el año.
"Más sorprendente aún es que hace unos días la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el vicepresidente, Joe Biden, se reunieran con Kyl y respondieran a todas sus dudas", dijo.
Marguélov considera que cuanto más se retrase la aprobación del documento, "más se ampliará el plazo en que el START se encuentre al margen del control y del derecho internacional, lo que contradice los intereses de seguridad de EE.UU".
En respuesta a la postura del senador republicano, Biden advirtió que el no ratificar el acuerdo este año "pondría en peligro nuestra seguridad nacional".
"El nuevo tratado START es un componente fundamental de nuestra relación con Rusia, que es clave para poder abastecer a nuestras tropas en Afganistán y para imponer y aplicar fuertes sanciones contra el Gobierno iraní", apuntó.
Ambas partes acordaron ratificar el tratado de forma sincronizada antes de que acabe el año, por lo que la Duma o cámara de diputados rusa, donde el partido oficialista Rusia Unida cuenta con dos tercios de los escaños, está a la espera de lo que ocurra en el Senado de EEUU.
A finales de mayo, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, remitió a la Duma para su ratificación el tratado sobre la reducción de las armas estratégicas ofensivas.
Antes de su firma, Medvédev advirtió que era "inadmisible" la situación que se produjo en tiempos soviéticos, cuando los acuerdos de desarme eran ratificados por la URSS, pero no por EE.UU.
El tratado, que reemplazó al START de 1991, obliga a cada potencia a recortar a 1.550 sus cabezas nucleares y limitar a 800 el número de vectores para su lanzamiento.
Asimismo, limita para cada parte a 700 el número de misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos estratégicos en submarinos y en bombarderos estratégicos equipados con armamento nuclear.