Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Para las Farc, la decisión del Gobierno de refrendar los eventuales acuerdos de paz de La Habana mediante un plebiscito es un “error político y jurídico” que no se ha consensuado en la mesa de negociación. Para el presidente Juan Manuel Santos, lo que se firme en Cuba se someterá a dicho mecanismo, “les guste o no a las Farc”. Una postura que ratificó este martes, al señalar, en el tradicional acto de saludo de año nuevo al cuerpo diplomático acreditado en el país, que la paz “tendrá toda la legitimidad a través del plebiscito que convocaremos para que sea el pueblo el que tenga la última palabra, que sea el que decida”.
Dos posturas encontradas que serán el eje de la discusión en la recta final de las negociaciones de La Habana y que fue ayer tema de debate en el Foro Nacional sobre Fin del Conflicto y Refrendación, Implementación y Verificación, que realizan las Naciones Unidas y la Universidad Nacional en Bogotá. Para el profesor Rodrigo Uprimny, el mecanismo ideal para esa refrendación tendría que ser una combinación, “algo que sea con votación ciudadana, que yo he denominado consulta específica de refrendación. Los colombianos no van a votar por la aprobación de la gestión del Gobierno sino a favor o en contra de los acuerdos de paz”.
Según Uprimny, esto permitiría que los acuerdos adquieran “un estatus cuasi constitucional” y “le daría más seguridad jurídica a las Farc, incluso más que una constituyente”. Al mismo tiempo, abriría camino a la implementación de las reformas que se necesitan para que la paz sea estable y duradera. “Creo que sin refrendación, la Comisión Especial Legislativa se cae en la Corte Constitucional. Pero si hay un pronunciamiento previo de la ciudadanía, es diferente”, dijo.
En cuanto a la realización de una asamblea constituyente —como piden las Farc y sectores como el uribismo, y a lo cual el Gobierno se opone rotundamente—, el académico indicó que se podría pensar en ella dentro de dos o tres años, con el fin de abordar los temas que quedaron en el congelador en La Habana y los que el Congreso no ha sido capaz de enfrentar, como la reforma judicial.
Carlos Holmes Trujillo, exconstituyente y miembro del Centro Democrático, cree que la refrendación tiene que ver con asuntos de legitimidad social de los acuerdos, con su sostenibilidad y con la estabilidad institucional futura. En este sentido, habló de buscar “un gran acuerdo político y de Estado” que apunte a diseñar un mecanismo nuevo con base en lo que consagra la Constitución, que conserve la naturaleza de la consulta a los ciudadanos, sin que sea necesario pronunciarse en relación con los textos mismos. “Algo así como una consulta refrendataria”, explicó. Dicho acuerdo deberá incluir a todas las fuerzas de la Nación y del Estado, para asegurar la sostenibilidad política y jurídica del nuevo mecanismo.
Álvaro Leyva, exministro, exconstituyente y asesor de las Farc, advirtió que el plebiscito que propone el presidente Santos tiene como única finalidad avalar o rechazar una decisión del Ejecutivo y el acuerdo final que se logre en La Habana no es una decisión unilateral. “Eso de que las Farc buscan la constituyente como mecanismo no es así, no hay que ser tan inocentes, lo que buscan es una refrendación y una constituyente”, dijo.
Para Leyva, aceptar el plebiscito es jugar con la paz: “Es un hecho político que modifica a fondo el acuerdo general, pues desaparece el punto 6 sobre la refrendación”. En su concepto, la misma mesa de conversaciones, con las reformas planteadas, marca un nuevo rumbo: “En La Habana se creó un nuevo poder, un nuevo órgano del poder público. Estamos en un andar constituyente, esto tiene que terminar de alguna forma reorganizando el Estado. Por eso se habla de la constituyente, no para refrendar sino para institucionalizar todo lo que se ha hecho y más”.
Diferentes puntos de vista y otras opciones al plebiscito, que serán puestas a consideración de la mesa de diálogos, la cual, en últimas, tendrá la última palabra. Algo que deja ver el Foro sobre Fin del Conflicto es que el uribismo, representado por Carlos Holmes Trujillo —así haya hablado a nombre personal—, no ha cerrado del todo la puerta para aportar a la paz y habla de la posibilidad de un gran acuerdo político y de Estado para la refrendación.
El Gobierno, eso sí, se mantiene firme en su postura. El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, insistió ayer en que el único camino viable para refrendar popularmente los acuerdos de paz es el del plebiscito y que no se trata de un capricho, y que una constituyente no es conveniente ni oportuna. “Esperamos que las Farc entiendan que cualquier otra posición atenta contra las posibilidades de avanzar en el fin del conflicto en Colombia”, expresó.