Los riesgos de informar en Cúcuta

Arturo Charria
05 de septiembre de 2019 – 12:00 a. m.

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El candidato a la Alcaldía de Cúcuta por el Centro Democrático, Iván Gélvez, ha puesto en riesgo la vida del periodista Jhon Jairo Jácome. Si algo llegara a pasarle a él o a su familia sólo habría un responsable.

Todo comenzó el pasado 15 de agosto cuando el periodista le preguntó al excomandante paramilitar Jorge Iván Laverde, alias el Iguano, por la relación de Iván Gélvez con los paramilitares. El Iguano dio una detallada respuesta sobre la financiación y el apoyo que recibieron de empresarios en Cúcuta a la organización que él comandaba, y al final corroboró la pregunta de Jácome: El Palustre, la empresa de Iván Gélvez, financió este grupo.

Desde ese día el periodista comenzó a ser matoneado en las redes sociales. Se le acusó de ser vocero de las Farc, de ser un periodista pagado por otras campañas e incluso se atrevieron a subir fotografías de su esposa y de su pequeño hijo. Sin embargo, el hecho más grave se dio hace pocos días, cuando el candidato del Centro Democrático afirmó: “El señor Jhon Jairo Jácome, que ha pertenecido y parece vocero de las Farc, porque siempre los defiende y ataca todo lo que pertenece al partido de Álvaro Uribe”.

Este señalamiento de Iván Gélvez, sin ningún tipo de prueba, es un acto de intimidación contra Jácome y el periodismo en la región, pues todo aquel que señale los vínculos entre empresarios, política y paramilitarismo será señalado de ser aliado de las Farc. Estas acusaciones son una amenaza de muerte para el periodismo investigativo en la región, ya que en esta parte del país la paz no se ha vivido y por el contrario operan impunemente el Eln, los Pelusos, las disidencias de las Farc y los Rastrojos.

Por eso hay que decirlo con absoluta claridad y contundencia: Jácome no es vocero de las Farc. Por el contrario, sus investigaciones han permitido develar lo que fue el holocausto paramilitar en el departamento. Jácome, que estudió filosofía y teología, lleva más de diez años escribiendo sobre el impacto del conflicto armado en la frontera. De ahí que su trabajo haya sido reconocido nacional e internacionalmente y sus investigaciones han sido fundamentales para libros como Guerras recicladas de María Teresa Ronderos y Me hablarás del fuego de Javier Osuna.

Resulta indignante que, a las falsas acusaciones de Iván Gélvez, se sume el silencio cómplice de los periodistas de la región, que callan ante las agresiones que está recibiendo su colega en este momento. No entienden los periodistas de Cúcuta que las amenazas contra Jácome son también contra ellos.

Basta ver cómo, en la entrevista en la que el candidato se refiere a Jácome, el entrevistador se limita a mirar pasivamente al político, mientras destroza la honra de su colega. No se atreve a contrapreguntar o indagar por las pruebas de su afirmación, lo deja hablar como si en lugar de ser un espacio de reportaje fuera una cápsula de publicidad política pagada.

Ahí quizá reside uno de los principales problemas de la región, pues el periodismo en Cúcuta no se enfrenta al poder, sino que le sirve de megáfono. La mayoría de los periodistas del departamento reciben dinero por hablar de candidatos en sus distintas tribunas y, en lugar de informar, son cómplices serviles de alcaldes y concejales, de congresistas y gobernadores. Jácome no hace parte de ese grupo y por eso resulta incómodo, pues hizo evidente que la ferretería El Palustre, empresa de Iván Gélvez, no solo ha servido para levantar casas en Cúcuta, sino el edificio del paramilitarismo en la región.

@arturocharria

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