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Una desilusión más en esta historia de nuestro fútbol.
Ya nos había pasado hace poco en la Copa América, cuando creímos estar cerca de ser protagonistas y nos quedamos a mitad del camino. Ahora con la selección Sub-20 ocurrió algo similar. Había jugado buenos pasajes en los primero partidos y encontrado en Muriel, James y Ortega un núcleo de jugadores determinantes. Muriel con sus goles, James con su zurda, manejando un panorama claro para beneficio del equipo, y Ortega señalando su buen pase-gol.
Sin embargo ante los mexicanos, más despiertos, concentrados y atentos, los tres citados jugaron desteñido partido. El intento de poner dos futbolistas en punta, Duván Zapata y Muriel parecía lo más indicado. Desafortunadamente, James, que en el juego anterior explicó con sus lanzamientos desde la izquierda cómo aprovechar a Zapata, esta vez se equivocó y centralizó mucho su posición. Ortega no estuvo en su día y sólo quedaron dos remates de Muriel con cierta opción y Zapata, con sus limitaciones técnicas, intentando luchar y forcejear con Araújo, el zaguero mexicano.
En el desorden exhibido por la selección pesó muchísimo el flojísimo trabajo de los volantes de primera línea, Cabezas y Moreno ni acertaron en marca ni apoyaron como correspondía. Quiñónez con entusiasmo pasó al ataque, aunque generalmente terminó mal los centros y Arias tuvo algunos chispazos de asociación con James. De paso, el arquero y los zagueros centrales resultaron cómplices de las maniobras mexicanas, quienes en las jugadas de pelota parada (tiros de esquina) nos arreglaron.
Cuando se juega así, mal, sin orden, sin chispa, generalmente se pierde. Y el ganador no resultó abrumadoramente superior, pero sí más despierto y concentrado en su trabajo, encabezado por Henríquez.
Termina otro ciclo y el balance es que seis jugadores de este grupo continuarán su carrera en el exterior: Muriel, James, Ortega, Arias, Zapata y Ospina. Nos queda el buen comportamiento del público, el regreso de la familia al estadio y los estadios modernos. La utilidad económica se ira a Suiza; los de tu boleta, hicieron su negocio y la dirigencia local disfrutará con las felicitaciones de la Fifa.
La próxima semana quizá la Federación, que en su seno directivo dispone de psicólogos, sociólogos y otras profesiones capacitadas para revisar el comportamiento del ser humano, saque tiempo para contarnos desde su sabio entender qué pasó con la Sub-20. Por lo pronto seguimos hilvanando ilusiones y frustraciones. Tal vez algún día ganemos algo.