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Vergüenza con la senadora Rendón

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Senadora, como mujer me avergüenzo de usted, porque dejó ver la ignorancia que maneja y ante todo se le olvidó que las figuras públicas están en la obligación, de dar buen ejemplo; por tanto usted está en la obligación de renunciar.

Se le olvidaron los golpes, los malos tratos, la prisión, la humillación y todo lo que las mujeres antecesoras padecieron para que usted pueda hoy presumir de su curul. Recuerde cómo fue la batalla para que nos permitieran votar; si no lo sabía, lea e infórmese, pero por ahora renuncie, no nos avergüence. No se trata de género, es sólo de respeto, respeto de las investiduras como figura pública. Renuncie.

Senadora, usted está en la obligación de no fomentar la violencia. No tiene respeto con su género, con su país, con su cargo, con su familia, con su esposo, porque lo ridiculizó.

Las personas que elegimos para que integren el Congreso están allí para que administren los bienes de todos los ciudadanos y entre ellos el bien ser, el bien estar, el bien vivir, lo cual configura una sana cultura. ¿Cuando decidió ser política no le enseñaron esto? Reflexione.

Una mujer que siente vergüenza ajena.

Gloria Amparo Rosas Duque.

Los atracos en buses bogotanos

En esta oportunidad no escribo como periodista; lo hago como ciudadano y seguramente como vocero de muchas personas que han sido víctimas del atraco en los buses públicos de Bogotá. El pasado martes abordé un bus justo al frente de la Pontificia Universidad Javeriana; al ingresar no vi nada sospechoso, pero cuadras más adelante se subieron dos jóvenes por la puerta delantera y otros dos por la de atrás; se me hizo rara la actitud de los jóvenes, pero aún más la del conductor. Cometí el error de recibir una llamada y al colgar me quitaron el teléfono; reaccioné rápidamente, hice escándalo y pedí ayuda a los demás pasajeros, pero nada logré porque ellos estaban atemorizados.

El escándalo que hice, al menos, evitó que robaran a otras personas. Pero me extrañó que el conductor, al percatarse del atraco, aceleró el paso y así incrementó el susto de los pasajeros. Los cuatro jóvenes llevaban puñaletas. Ahora mi pregunta es si los conductores de estas rutas son cómplices de las bandas que trabajan por esta zona de Bogotá.

Ante este hecho lo que se me ocurrió fue hacer una nota periodística y consultarles a varios representantes a la Cámara por Bogotá sobre cómo evitar estos robos.

Carlos Javier Murcia. Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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